/ miércoles 6 de marzo de 2019

El secreto mejor guardado de Hércules: Teatro Martín Torres

El recinto, propiedad del Sindicato de Trabajadores Textiles y Similares “El Hércules”, busca recuperar sus años de gloria, como cuando fue anfitrión de estrenos cinematográficos o sede de visitas distinguidas, como la del presidente Adolfo López Mateos, el 2 de diciembre de 1959

Unas luces neón aún enmarcan la arquería que soporta las paredes del segundo piso que se elevan hasta el techo. Al subir la mirada se advierten varios rosetones sobre las paredes, por los que se cuela la poca luz natural que se escabulle hasta el interior del inmueble. El techo, por su parte, resalta gracias a decenas de figuras geométricas en colores rojos y café que forman un sobrio patrón.

El ambiente huele a humedad y las butacas de madera se notan desgastadas y apolilladas; sin embargo, ese lugar presume una dignidad peculiar, se trata del Teatro Martín Torres, conocido popularmente como el Teatro Hércules, un inmueble que los habitantes de abolengo del barrio conocen bien, pero del que muchos de los nuevos queretanos ni siquiera han oído nombrar. Y es que pese a su tamaño, el foro suele pasar desapercibido.

Ubicado en el número 11 de la avenida Hércules, en el barrio del mismo nombre, se encuentra este foro bautizado en honor del líder obrero textil, de origen veracruzano, a quien se le reconoce haber logrado el primer contrato colectivo de trabajo en la historia del México posrevolucionario.

La fachada del teatro, en color ladrillo, se confunde entre las viviendas y negocios de la zona; su edificación, limítrofe con las banquetas, impide una apreciación del inmueble si se camina sobre la misma acera; para apreciar su exterior hay que cruzar al otro lado.

La mirada inquisitiva permite ver el letrero que distingue al teatro: “El Hércules”, el cual se ve desgastado por el tiempo; las marquesinas han desaparecido y su portón negro, grafiteado y abollado, no invita a ser traspasado. Sin embargo, aventurarse a hacerlo es un viaje a un pasado que tiene ansias de un presente y futuro más halagadores.

Bocetos de los interiores del Teatro Martín Torres, 1947. /fotos: Martín Venegas

Origen

El 19 de marzo de 1950 el Teatro Martín Torres abrió sus puertas para dar cabida a las sesiones del entonces robustecido Sindicato de Trabajadores Textiles y Similares “El Hércules”. El recién estrenado inmueble tenía cabida para 1,300 personas, equivalentes al número de trabajadores que estaban agremiados al organismo obrero en ese entonces.

“El creador del teatro es el sindicato, la causa por la cual fue creado fue debido a que no tenían un lugar para las asambleas y estamos hablando de que en ese entonces había una cantidad de 1,300 trabajadores y les surgió esta idea fantástica de no hacer un salón, sino un teatro”, explica Felipe Alcántara Alonso, cronista independiente de Hércules.

En sus inicios, rememora Mauricio Dorantes Mendoza, secretario general del referido sindicato, más que espectáculos, entre las paredes del inmueble se vivieron acaloradas discusiones entre sindicalistas.

Plano de la fachada del teatro, fechada en abril de 1947. /fotos: Martín Venegas

“El Teatro Martín Torres, a lo largo de sus casi 69 años, sirvió para sus asambleas, eran cada dos meses, donde se presentaban verdaderos debates, ya ni en la Cámara de Diputados y Senadores, donde los obreros manifestaban sus inquietudes o sus inconformidades”.

Actualmente, el recinto aún es sede de estas reuniones, pero el sindicato se ha reducido y sus actuales 50 miembros acuerdan y debaten en alguna de sus salas o salones, el más grandes de ellos, bautizado como “Manuel Gómez Portilla”, fue abierto el 29 de agosto de 1966, en el marco de las “bodas de oro” del sindicato.

“El teatro en sí también funcionó o nos ha funcionado, porque aquí se han hecho ceremonias de graduación de las escuelas. En ese entonces se utilizaba más el 15 de septiembre, la noche de la coronación de las fiestas patrias se hacía una junta patriótica, en la que era coronada la reina la noche del 15 de septiembre”, expresa el cronista, “para la señorita elegida era un momento culminante y el teatro se abarrotaba a su máxima capacidad, todo Hércules esperaba esa fecha”, apunta.

En el Heraldo de Navidad 2017, el propio cronista ofrece un texto que destaca como prácticamente cada generación de las dos primarias locales: la “Adolfo López Mateos” y la “Justo Sierra”, han festejado su graduación ahí.

El techo, por su parte, resalta gracias a decenas de figuras geométricas en colores rojos y café que forman un sobrio patrón. /fotos: Martín Venegas

Construcción

Llegar a culminar la construcción del teatro no fue tarea fácil, pues los recursos provinieron de los propios sindicalizados y el proyecto, a cargo de los ingenieros P. Fernández Rubio y Luis Álvarez U., fue ambicioso. Los planos y primeros bocetos se originaron en 1947, un año más tarde se pondría la primera piedra de la construcción.

“Cooperaron los propios trabajadores, no les alcanzó, no terminaron de hacerlo porque les faltaban butacas, les faltaban cortinas, pero eran algo así como aventados, pero no se cómo le hicieron y cómo lograron colocarle butacas y las cortinas”, expresa Mauricio, quien se confiesa apasionado de la historia del teatro y el sindicato, por lo que ha revisado 50 por ciento de los archivos que hay bajo resguardo del organismo; sin embargo, no han dado con documentos que refieran los costos de edificar el recinto.

El inmueble cuenta además con baños, palcos, camerinos, un telón, fosa orquestal y un paso de gato. Así, el Martín Torres puede presumir que es el primer teatro construido en Querétaro en el siglo XX, pues fue concluido antes que el Teatro del IMSS (noviembre de 1957); sin embargo hay que destacar que la vocación principal del Teatro Hércules no han sido las artes escénicas, pues las juntas sindicales y eventos sociales han proliferado.

La fachada del teatro, en color ladrillo, se confunde entre las viviendas y negocios de la zona. /fotos: Martín Venegas

Aún así, el recinto ha albergado obras de teatro, espectáculos de carpa e incluso musicales.

“Aquí se presentó alguna vez Armando Manzanero, muy joven; Manolín y Shilinsky, incluso”, aseguró Alcántara Alonso, quien además rememora que eran los bailes y fiestas de aniversario sindical los que hicieron popular al teatro.

“Esas reuniones, que empezaban temprano, se seguían hasta las 10, 11 de la noche, pero aparte tenían su comida y baile de aniversario, pero como no cabían, de aquí se iban al Club de Leones”, añadió.

Además y si bien siempre se ha comparado este teatro con el Cine Alameda, hoy Teatro de la Ciudad, el Hércules tiene mayor aforo, pues el de la Ciudad tiene capacidad para mil 4 personas, contra las 1,300 que ostenta el primero.

Dentro de las visitas más recordadas que el teatro reportó se encuentra la llegada del presidente Adolfo López Mateos, quien encabezó un evento de organismos sindicales. En aquella visita, celebrada el 2 de diciembre de 1959, el mandatario se hizo acompañar por el entonces secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, como se advierte en un fotografía tomada durante el acto y que tiene el sindicato en sus archivos.

Adolfo López Mateos visitó el teatro para encabezar un evento de organismos sindicales, el 2 de diciembre de 1959. /fotos: Martín Venegas

El cine

“Por medio de la presente nos dirigimos a ustedes esperando en Dios se encuentren bien en el Señor, y a la vez queremos hacer patente por medio de este escrito que la Acción Católica hace una enérgica protesta ante ustedes por el hecho de permitir en esta comunidad de Hércules, Qro. y en especial en el Teatro Martín Torres perteneciente a este sindicato un espectáculo tan degradante y perjudicial para la moralidad de quienes viven aquí (sic)…”. Lo anterior es un extracto de la carta fechada el 8 de julio de 1982 y dirigida al “H. Comité Sindical”, por parte de la Junta parroquial de Hércules de la Asociación Católica de la Juventud, en la que, sin mencionarlo explícitamente, piden se dejen de proyectar películas eróticas en el citado foro, durante la época en la que este funcionó como cine.

Según externó Felipe Alcántara, el Teatro Martín Torres fue sala de proyecciones de cine entre 1970 y 1984.

“Era conocido como el Cine Hércules. Yo fui de aquella época y aquí se llevaron a cabo los estrenos de la ciudad de Querétaro. Aquí fue el estreno de Tiburón, Jesucristo Súperestrella. Era la zona de estrenar y tenía mucha afluencia y después se vino un poco abajo”.

El vestíbulo tiene una chimenea que enmarca la fotografía de la escultura que recibe a los obreros en la fabrica “El Hércules” que da identidad al barrio y al teatro mismo. /fotos: Martín Venegas

Felipe asegura que las proyecciones de cintas para adultos no duraron mucho ante la presión de los grupos conservadores y sobre todo porque en la zona todos se conocían y preferían no entrar al cine durante esas funciones para evitar habladurías.

Una de las habitantes de la zona, quien se identificó como Eva, recuerda que eran jóvenes quienes se aventuraron a ver esas cintas, “para ellos se les hacía hasta chistoso, pero a algunos de ellos hasta los sacaban de las orejas”, expresa.

En un recorrido hecho por BARROCO adentro de las instalaciones del teatro, se advirtió una abandonada sala de proyección, donde alguna vez debió estar el “cácaro”; sin embargo, del proyector o las cintas no quedó rastro, según dijeron los entrevistados.

El hueco por donde el reflector proyectaba las cintas aún existe y desde ahí se advierte el amplio foro, “yo vine varias veces y se disfrutaba mucho ver películas aquí”, recuerda el cronista entrevistado.

Rescate

El Teatro Martín Torres busca recuperar su gloria. A decir del actual dirigente del Sindicato de Trabajadores Textiles y Similares “El Hércules”, se ha comenzado con una primer etapa para su rescate, que consiste en una exhaustiva limpieza del foro.

Desde el 4 de febrero, cuadrillas conformadas por grupos del propio barrio se han organizado para sacar basura y “sacar brillo” al mobiliario. Entre los que han participado hay jóvenes del pentatlón deportivo unidad Hércules y algunos miembros del teatro de Hércules, agrupaciones que buscan así retribuir la oportunidad que el sindicato les ha brindado al prestarles el espacio de forma gratuita o con aportaciones bajas.

Posteriormente, comparte Mauricio Dorantes, se programarían espectáculos que permitan dar un uso más frecuente al escenario e incluso utilizar funciones a beneficio del propio inmueble.

El pasado exhibidor de cine se advierte en la sala de proyección, que ahora luce abandonada y sin proyector. /fotos: Martín Venegas

“La primera etapa, y la más sencilla, es entrar con lo que es el teatro, con lo de la danza, entrar con ellos y ponerlo a funcionar como tal. La segunda etapa es hacerlo también cine, es un poco más de inversión, hay que adquirir un proyector, pantalla, audio y la tecnología que hay hoy en día”, agrega.

Gobiernos estatales e incluso municipales, previamente se acercaron al sindicato, quien ostenta la propiedad del teatro, para ofrecer recursos y lograr una amplia remodelación; sin embargo, explica el entrevistado, el sindicato se negó, pues las autoridades ofrecían obtener en comodato el inmueble, lo que les restaría el libre uso de su recinto.

El apoyo que ya han aceptado es la rehabilitación de la fachada del teatro, la cual, a decir del líder sindical, ha entrado entre los beneficiarios del programa “Barrios Mágicos”, que impulsa la actual administración del municipio de Querétaro y del que Hércules se beneficia.

Unas luces neón aún enmarcan la arquería que soporta las paredes del segundo piso que se elevan hasta el techo. Al subir la mirada se advierten varios rosetones sobre las paredes, por los que se cuela la poca luz natural que se escabulle hasta el interior del inmueble. El techo, por su parte, resalta gracias a decenas de figuras geométricas en colores rojos y café que forman un sobrio patrón.

El ambiente huele a humedad y las butacas de madera se notan desgastadas y apolilladas; sin embargo, ese lugar presume una dignidad peculiar, se trata del Teatro Martín Torres, conocido popularmente como el Teatro Hércules, un inmueble que los habitantes de abolengo del barrio conocen bien, pero del que muchos de los nuevos queretanos ni siquiera han oído nombrar. Y es que pese a su tamaño, el foro suele pasar desapercibido.

Ubicado en el número 11 de la avenida Hércules, en el barrio del mismo nombre, se encuentra este foro bautizado en honor del líder obrero textil, de origen veracruzano, a quien se le reconoce haber logrado el primer contrato colectivo de trabajo en la historia del México posrevolucionario.

La fachada del teatro, en color ladrillo, se confunde entre las viviendas y negocios de la zona; su edificación, limítrofe con las banquetas, impide una apreciación del inmueble si se camina sobre la misma acera; para apreciar su exterior hay que cruzar al otro lado.

La mirada inquisitiva permite ver el letrero que distingue al teatro: “El Hércules”, el cual se ve desgastado por el tiempo; las marquesinas han desaparecido y su portón negro, grafiteado y abollado, no invita a ser traspasado. Sin embargo, aventurarse a hacerlo es un viaje a un pasado que tiene ansias de un presente y futuro más halagadores.

Bocetos de los interiores del Teatro Martín Torres, 1947. /fotos: Martín Venegas

Origen

El 19 de marzo de 1950 el Teatro Martín Torres abrió sus puertas para dar cabida a las sesiones del entonces robustecido Sindicato de Trabajadores Textiles y Similares “El Hércules”. El recién estrenado inmueble tenía cabida para 1,300 personas, equivalentes al número de trabajadores que estaban agremiados al organismo obrero en ese entonces.

“El creador del teatro es el sindicato, la causa por la cual fue creado fue debido a que no tenían un lugar para las asambleas y estamos hablando de que en ese entonces había una cantidad de 1,300 trabajadores y les surgió esta idea fantástica de no hacer un salón, sino un teatro”, explica Felipe Alcántara Alonso, cronista independiente de Hércules.

En sus inicios, rememora Mauricio Dorantes Mendoza, secretario general del referido sindicato, más que espectáculos, entre las paredes del inmueble se vivieron acaloradas discusiones entre sindicalistas.

Plano de la fachada del teatro, fechada en abril de 1947. /fotos: Martín Venegas

“El Teatro Martín Torres, a lo largo de sus casi 69 años, sirvió para sus asambleas, eran cada dos meses, donde se presentaban verdaderos debates, ya ni en la Cámara de Diputados y Senadores, donde los obreros manifestaban sus inquietudes o sus inconformidades”.

Actualmente, el recinto aún es sede de estas reuniones, pero el sindicato se ha reducido y sus actuales 50 miembros acuerdan y debaten en alguna de sus salas o salones, el más grandes de ellos, bautizado como “Manuel Gómez Portilla”, fue abierto el 29 de agosto de 1966, en el marco de las “bodas de oro” del sindicato.

“El teatro en sí también funcionó o nos ha funcionado, porque aquí se han hecho ceremonias de graduación de las escuelas. En ese entonces se utilizaba más el 15 de septiembre, la noche de la coronación de las fiestas patrias se hacía una junta patriótica, en la que era coronada la reina la noche del 15 de septiembre”, expresa el cronista, “para la señorita elegida era un momento culminante y el teatro se abarrotaba a su máxima capacidad, todo Hércules esperaba esa fecha”, apunta.

En el Heraldo de Navidad 2017, el propio cronista ofrece un texto que destaca como prácticamente cada generación de las dos primarias locales: la “Adolfo López Mateos” y la “Justo Sierra”, han festejado su graduación ahí.

El techo, por su parte, resalta gracias a decenas de figuras geométricas en colores rojos y café que forman un sobrio patrón. /fotos: Martín Venegas

Construcción

Llegar a culminar la construcción del teatro no fue tarea fácil, pues los recursos provinieron de los propios sindicalizados y el proyecto, a cargo de los ingenieros P. Fernández Rubio y Luis Álvarez U., fue ambicioso. Los planos y primeros bocetos se originaron en 1947, un año más tarde se pondría la primera piedra de la construcción.

“Cooperaron los propios trabajadores, no les alcanzó, no terminaron de hacerlo porque les faltaban butacas, les faltaban cortinas, pero eran algo así como aventados, pero no se cómo le hicieron y cómo lograron colocarle butacas y las cortinas”, expresa Mauricio, quien se confiesa apasionado de la historia del teatro y el sindicato, por lo que ha revisado 50 por ciento de los archivos que hay bajo resguardo del organismo; sin embargo, no han dado con documentos que refieran los costos de edificar el recinto.

El inmueble cuenta además con baños, palcos, camerinos, un telón, fosa orquestal y un paso de gato. Así, el Martín Torres puede presumir que es el primer teatro construido en Querétaro en el siglo XX, pues fue concluido antes que el Teatro del IMSS (noviembre de 1957); sin embargo hay que destacar que la vocación principal del Teatro Hércules no han sido las artes escénicas, pues las juntas sindicales y eventos sociales han proliferado.

La fachada del teatro, en color ladrillo, se confunde entre las viviendas y negocios de la zona. /fotos: Martín Venegas

Aún así, el recinto ha albergado obras de teatro, espectáculos de carpa e incluso musicales.

“Aquí se presentó alguna vez Armando Manzanero, muy joven; Manolín y Shilinsky, incluso”, aseguró Alcántara Alonso, quien además rememora que eran los bailes y fiestas de aniversario sindical los que hicieron popular al teatro.

“Esas reuniones, que empezaban temprano, se seguían hasta las 10, 11 de la noche, pero aparte tenían su comida y baile de aniversario, pero como no cabían, de aquí se iban al Club de Leones”, añadió.

Además y si bien siempre se ha comparado este teatro con el Cine Alameda, hoy Teatro de la Ciudad, el Hércules tiene mayor aforo, pues el de la Ciudad tiene capacidad para mil 4 personas, contra las 1,300 que ostenta el primero.

Dentro de las visitas más recordadas que el teatro reportó se encuentra la llegada del presidente Adolfo López Mateos, quien encabezó un evento de organismos sindicales. En aquella visita, celebrada el 2 de diciembre de 1959, el mandatario se hizo acompañar por el entonces secretario de Gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, como se advierte en un fotografía tomada durante el acto y que tiene el sindicato en sus archivos.

Adolfo López Mateos visitó el teatro para encabezar un evento de organismos sindicales, el 2 de diciembre de 1959. /fotos: Martín Venegas

El cine

“Por medio de la presente nos dirigimos a ustedes esperando en Dios se encuentren bien en el Señor, y a la vez queremos hacer patente por medio de este escrito que la Acción Católica hace una enérgica protesta ante ustedes por el hecho de permitir en esta comunidad de Hércules, Qro. y en especial en el Teatro Martín Torres perteneciente a este sindicato un espectáculo tan degradante y perjudicial para la moralidad de quienes viven aquí (sic)…”. Lo anterior es un extracto de la carta fechada el 8 de julio de 1982 y dirigida al “H. Comité Sindical”, por parte de la Junta parroquial de Hércules de la Asociación Católica de la Juventud, en la que, sin mencionarlo explícitamente, piden se dejen de proyectar películas eróticas en el citado foro, durante la época en la que este funcionó como cine.

Según externó Felipe Alcántara, el Teatro Martín Torres fue sala de proyecciones de cine entre 1970 y 1984.

“Era conocido como el Cine Hércules. Yo fui de aquella época y aquí se llevaron a cabo los estrenos de la ciudad de Querétaro. Aquí fue el estreno de Tiburón, Jesucristo Súperestrella. Era la zona de estrenar y tenía mucha afluencia y después se vino un poco abajo”.

El vestíbulo tiene una chimenea que enmarca la fotografía de la escultura que recibe a los obreros en la fabrica “El Hércules” que da identidad al barrio y al teatro mismo. /fotos: Martín Venegas

Felipe asegura que las proyecciones de cintas para adultos no duraron mucho ante la presión de los grupos conservadores y sobre todo porque en la zona todos se conocían y preferían no entrar al cine durante esas funciones para evitar habladurías.

Una de las habitantes de la zona, quien se identificó como Eva, recuerda que eran jóvenes quienes se aventuraron a ver esas cintas, “para ellos se les hacía hasta chistoso, pero a algunos de ellos hasta los sacaban de las orejas”, expresa.

En un recorrido hecho por BARROCO adentro de las instalaciones del teatro, se advirtió una abandonada sala de proyección, donde alguna vez debió estar el “cácaro”; sin embargo, del proyector o las cintas no quedó rastro, según dijeron los entrevistados.

El hueco por donde el reflector proyectaba las cintas aún existe y desde ahí se advierte el amplio foro, “yo vine varias veces y se disfrutaba mucho ver películas aquí”, recuerda el cronista entrevistado.

Rescate

El Teatro Martín Torres busca recuperar su gloria. A decir del actual dirigente del Sindicato de Trabajadores Textiles y Similares “El Hércules”, se ha comenzado con una primer etapa para su rescate, que consiste en una exhaustiva limpieza del foro.

Desde el 4 de febrero, cuadrillas conformadas por grupos del propio barrio se han organizado para sacar basura y “sacar brillo” al mobiliario. Entre los que han participado hay jóvenes del pentatlón deportivo unidad Hércules y algunos miembros del teatro de Hércules, agrupaciones que buscan así retribuir la oportunidad que el sindicato les ha brindado al prestarles el espacio de forma gratuita o con aportaciones bajas.

Posteriormente, comparte Mauricio Dorantes, se programarían espectáculos que permitan dar un uso más frecuente al escenario e incluso utilizar funciones a beneficio del propio inmueble.

El pasado exhibidor de cine se advierte en la sala de proyección, que ahora luce abandonada y sin proyector. /fotos: Martín Venegas

“La primera etapa, y la más sencilla, es entrar con lo que es el teatro, con lo de la danza, entrar con ellos y ponerlo a funcionar como tal. La segunda etapa es hacerlo también cine, es un poco más de inversión, hay que adquirir un proyector, pantalla, audio y la tecnología que hay hoy en día”, agrega.

Gobiernos estatales e incluso municipales, previamente se acercaron al sindicato, quien ostenta la propiedad del teatro, para ofrecer recursos y lograr una amplia remodelación; sin embargo, explica el entrevistado, el sindicato se negó, pues las autoridades ofrecían obtener en comodato el inmueble, lo que les restaría el libre uso de su recinto.

El apoyo que ya han aceptado es la rehabilitación de la fachada del teatro, la cual, a decir del líder sindical, ha entrado entre los beneficiarios del programa “Barrios Mágicos”, que impulsa la actual administración del municipio de Querétaro y del que Hércules se beneficia.

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