/ jueves 16 de julio de 2020

Plaza de la República, traza primaria de la ciudad y un ilustre queretano

Cartografía del tiempo

Habitar el espacio

En las esquinas que forman las calles de Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Ángela Peralta se encuentra la Plaza de la República. Adecuada en la década de los setenta del pasado siglo –obra que mutiló las tres esquinas que confluyen a la fachada diagonal del Teatro de la República–. Pocos queretanos que deambulan por ese sitio lo saben. No existe alguna placa o referencia. Te contaré algunas historias de ese sitio que habitamos y transitamos con la celeridad de nuestra agitada vida cotidiana. Con el trazo de la segunda mitad del siglo XVI se configuró la rejilla urbana de la ciudad de Querétaro. La adecuación del espacio de los siguientes siglos tuvo como referencia el modelo instaurado en el primitivo pueblo de indios.

La calle más antigua de Querétaro

La concesión de mercedes para solares y estancias precisaron los usos del territorio y sirvieron para emplazar el templo y convento franciscano, las casas de cabido, el molino y la plaza. La calle que partía del Río Blanco (hoy B. Juárez), conectaba el norte con la Plaza de San Francisco (Jardín Zenea) y continuaba hasta el sur. Por esa calle corría una acequia. El doctor Carlos Arvizu [Arvizu, 2005: 52-59], comprobó que es "la más antigua de Querétaro". Se convirtió en el trayecto de la época virreinal que conectaba con el Camino Real de Tierra Adentro.

Se perfila la ciudad

El impacto económico y demográfico de los siglos XVII y XVIII, debido en parte a que la población se encontraba en el Camino de la Plata y al auge de las estancias y haciendas ganaderas y agrícolas; además de los obrajes y otros centros productivos –tenerías, trapiches, teñedurías–; la mano de obra para levantar edificios religiosos y civiles, originó un proceso de urbanización y en consecuencia, el crecimiento de la retícula, creando manzanas hacia el poniente y oriente de la ciudad. En el sector que describimos, además del conjunto franciscano, se instalaron los templos y conventos de San Antonio y el Carmen, configurando de manera definitiva la urbanización de lo que conocemos como el centro de la ciudad.

Foto: Cortesía | Edgardo Moreno Pérez

Calles con historia

El nombre de las calles del espacio que nos ocupa perduró por más de tres siglos, fueron: Calle del Tesoro que se encontraba entre Plazuela del Carmen y 2ª. de San Antonio (hoy B. Juárez entre M. Hidalgo y Morelos); Calle de la Alhóndiga ubicada entre 2ª. de San Antonio y Plaza de San Francisco, (actualmente B. Juárez entre M. Hidalgo y 16 de Septiembre). En 1896 el Ayuntamiento aprobó darle el nombre a la calle de Juan Caballero y Ocio, al tramo de la calle B. Juárez –entre Ángela Peralta y 16 de Septiembre–. (Desde el siglo XVIII se le llamaba De la Alhóndiga).

Don Juan Caballero y Ocio

En el predio donde hoy se encuentra el Teatro de la República fue la casa donde vivió y falleció Don Juan Caballero y Ocio 1643 - 1707. Personaje "Gloria de Querétaro" y "Personaje Ilustre"; fue reconocido por sus contemporáneos que exaltaron sus virtudes como: sacerdote de vida ejemplar, generoso bienhechor y más. En algunas crónicas lo encontramos al final de su vida, caminando con dificultad y afectado de una apoplejía. Un esclavo "enano" era su lazarillo y le remojaba de vez en vez la lengua que le colgaba de la boca. Estudió en la Ciudad de México en el Real Colegio de San Pedro y San Pablo y en San Ildefonso. Egresó de la Escuela Militar como Capitán de Milicias Provinciales. En la ciudad de Querétaro fue Alcalde Ordinario del Cabildo en 1663; Alguacil Mayor entre 1633 y 1670; Clérigo y Presbítero en 1677. Comisario de la Santa Inquisición, Comisario de la Santa Cruzada; capellán en varias ocasiones; prefecto de la Ilustre y Venerable Congregación de Clérigos Seculares de Santa María de Guadalupe, de la ciudad de Santiago de Querétaro, y Juez Eclesiástico. Rechazó diversos ofrecimientos de la corona española. Un obispado en España, prefecto perpetuo y vitalicio, adelantado en las Californias y otros.

Filantropía convertida en Patrimonio Mundial

La herencia recibida y su habilidad para hacer negocios incrementaron un cuantioso caudal que sobrepasaba muchos capitales novohispanos y peninsulares. (Rincón, 2013: 27-55). La consolidación urbana de la ciudad de Querétaro durante los siglos XVII y XVIII está ligada a su transformación física, donde invariablemente encontramos la filantropía de Juan Caballero y Ocio. De igual manera, las donaciones para pagar cátedras, alimentos y becas; la ayuda para que niñas pobres tomaran estado religioso; el pago de avíos y ornamentos a diversas iglesias, entre otras obras pías. El perfil urbano de lo que conocemos actualmente como Centro Histórico, definido por sus calles, casonas, templos, claustros y campanarios es un esplendor barroco que se configura gracias al mecenazgo de Caballero y Ocio. Área Monumental reconocido en 1996 por la UNESCO como Patrimonio Mundial. "Por atestiguar un intercambio de valores humanos considerables" y por ser ejemplo "sobresaliente de un tipo de construcción o de conjunto arquitectónico.

Foto: Cortesía | Edgardo Moreno Pérez

Reposo

Juan Caballero y Ocio falleció el 11 de abril de 1707 en la ciudad de Santiago de Querétaro. Sepultado en la capilla de Loreto (actual esquina de B. Juárez y Francisco I. Madero –en los bajos del Gran Hotel–), dentro de una caja de hierro donde estaba inscrito el epitafio: HAEC RESQUIES MEA. "AQUÍ ESTÁ MI DESCANSO". Al ser destruido el conjunto franciscano en la segunda mitad del siglo XIX, sus restos fueron trasladados al templo de la Congregación, donde reposan en el crucero derecho.

Reflexión

Nuestra lectura de la ciudad se documenta en la relación del pasado con el presente. Nos proporciona la posibilidad de reconstruir escenarios simbólicos. Una Cartografía de la Memoria individual y colectiva nos hace mirar críticamente nuestra realidad, la posibilidad de ejercer en libertad olvidos y silencios, más allá de la manipulación de la memoria como un mecanismo de la ideología. En la próxima entrega nos vamos a enterar que en el espacio reseñado –además de la casa de Juan Caballero y Ocio– estuvo la Alhóndiga y más tarde, en ese mismo espacio, se construyó el Teatro de Iturbide. Hoy de la República.


Desde Anbanica - Teocalhueyacan. Julio de MMXX.


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Habitar el espacio

En las esquinas que forman las calles de Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Ángela Peralta se encuentra la Plaza de la República. Adecuada en la década de los setenta del pasado siglo –obra que mutiló las tres esquinas que confluyen a la fachada diagonal del Teatro de la República–. Pocos queretanos que deambulan por ese sitio lo saben. No existe alguna placa o referencia. Te contaré algunas historias de ese sitio que habitamos y transitamos con la celeridad de nuestra agitada vida cotidiana. Con el trazo de la segunda mitad del siglo XVI se configuró la rejilla urbana de la ciudad de Querétaro. La adecuación del espacio de los siguientes siglos tuvo como referencia el modelo instaurado en el primitivo pueblo de indios.

La calle más antigua de Querétaro

La concesión de mercedes para solares y estancias precisaron los usos del territorio y sirvieron para emplazar el templo y convento franciscano, las casas de cabido, el molino y la plaza. La calle que partía del Río Blanco (hoy B. Juárez), conectaba el norte con la Plaza de San Francisco (Jardín Zenea) y continuaba hasta el sur. Por esa calle corría una acequia. El doctor Carlos Arvizu [Arvizu, 2005: 52-59], comprobó que es "la más antigua de Querétaro". Se convirtió en el trayecto de la época virreinal que conectaba con el Camino Real de Tierra Adentro.

Se perfila la ciudad

El impacto económico y demográfico de los siglos XVII y XVIII, debido en parte a que la población se encontraba en el Camino de la Plata y al auge de las estancias y haciendas ganaderas y agrícolas; además de los obrajes y otros centros productivos –tenerías, trapiches, teñedurías–; la mano de obra para levantar edificios religiosos y civiles, originó un proceso de urbanización y en consecuencia, el crecimiento de la retícula, creando manzanas hacia el poniente y oriente de la ciudad. En el sector que describimos, además del conjunto franciscano, se instalaron los templos y conventos de San Antonio y el Carmen, configurando de manera definitiva la urbanización de lo que conocemos como el centro de la ciudad.

Foto: Cortesía | Edgardo Moreno Pérez

Calles con historia

El nombre de las calles del espacio que nos ocupa perduró por más de tres siglos, fueron: Calle del Tesoro que se encontraba entre Plazuela del Carmen y 2ª. de San Antonio (hoy B. Juárez entre M. Hidalgo y Morelos); Calle de la Alhóndiga ubicada entre 2ª. de San Antonio y Plaza de San Francisco, (actualmente B. Juárez entre M. Hidalgo y 16 de Septiembre). En 1896 el Ayuntamiento aprobó darle el nombre a la calle de Juan Caballero y Ocio, al tramo de la calle B. Juárez –entre Ángela Peralta y 16 de Septiembre–. (Desde el siglo XVIII se le llamaba De la Alhóndiga).

Don Juan Caballero y Ocio

En el predio donde hoy se encuentra el Teatro de la República fue la casa donde vivió y falleció Don Juan Caballero y Ocio 1643 - 1707. Personaje "Gloria de Querétaro" y "Personaje Ilustre"; fue reconocido por sus contemporáneos que exaltaron sus virtudes como: sacerdote de vida ejemplar, generoso bienhechor y más. En algunas crónicas lo encontramos al final de su vida, caminando con dificultad y afectado de una apoplejía. Un esclavo "enano" era su lazarillo y le remojaba de vez en vez la lengua que le colgaba de la boca. Estudió en la Ciudad de México en el Real Colegio de San Pedro y San Pablo y en San Ildefonso. Egresó de la Escuela Militar como Capitán de Milicias Provinciales. En la ciudad de Querétaro fue Alcalde Ordinario del Cabildo en 1663; Alguacil Mayor entre 1633 y 1670; Clérigo y Presbítero en 1677. Comisario de la Santa Inquisición, Comisario de la Santa Cruzada; capellán en varias ocasiones; prefecto de la Ilustre y Venerable Congregación de Clérigos Seculares de Santa María de Guadalupe, de la ciudad de Santiago de Querétaro, y Juez Eclesiástico. Rechazó diversos ofrecimientos de la corona española. Un obispado en España, prefecto perpetuo y vitalicio, adelantado en las Californias y otros.

Filantropía convertida en Patrimonio Mundial

La herencia recibida y su habilidad para hacer negocios incrementaron un cuantioso caudal que sobrepasaba muchos capitales novohispanos y peninsulares. (Rincón, 2013: 27-55). La consolidación urbana de la ciudad de Querétaro durante los siglos XVII y XVIII está ligada a su transformación física, donde invariablemente encontramos la filantropía de Juan Caballero y Ocio. De igual manera, las donaciones para pagar cátedras, alimentos y becas; la ayuda para que niñas pobres tomaran estado religioso; el pago de avíos y ornamentos a diversas iglesias, entre otras obras pías. El perfil urbano de lo que conocemos actualmente como Centro Histórico, definido por sus calles, casonas, templos, claustros y campanarios es un esplendor barroco que se configura gracias al mecenazgo de Caballero y Ocio. Área Monumental reconocido en 1996 por la UNESCO como Patrimonio Mundial. "Por atestiguar un intercambio de valores humanos considerables" y por ser ejemplo "sobresaliente de un tipo de construcción o de conjunto arquitectónico.

Foto: Cortesía | Edgardo Moreno Pérez

Reposo

Juan Caballero y Ocio falleció el 11 de abril de 1707 en la ciudad de Santiago de Querétaro. Sepultado en la capilla de Loreto (actual esquina de B. Juárez y Francisco I. Madero –en los bajos del Gran Hotel–), dentro de una caja de hierro donde estaba inscrito el epitafio: HAEC RESQUIES MEA. "AQUÍ ESTÁ MI DESCANSO". Al ser destruido el conjunto franciscano en la segunda mitad del siglo XIX, sus restos fueron trasladados al templo de la Congregación, donde reposan en el crucero derecho.

Reflexión

Nuestra lectura de la ciudad se documenta en la relación del pasado con el presente. Nos proporciona la posibilidad de reconstruir escenarios simbólicos. Una Cartografía de la Memoria individual y colectiva nos hace mirar críticamente nuestra realidad, la posibilidad de ejercer en libertad olvidos y silencios, más allá de la manipulación de la memoria como un mecanismo de la ideología. En la próxima entrega nos vamos a enterar que en el espacio reseñado –además de la casa de Juan Caballero y Ocio– estuvo la Alhóndiga y más tarde, en ese mismo espacio, se construyó el Teatro de Iturbide. Hoy de la República.


Desde Anbanica - Teocalhueyacan. Julio de MMXX.


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