/ miércoles 22 de septiembre de 2021

Sergio Ramírez piensa a Nicaragua desde el exilio

Lejos de su tierra natal,el autor lleva a todos los anaqueles de Latinoamérica el libro “Tongolele no sabía bailar” en el que aborda la situación actual de su país, razón por la cual el gobierno nicaragüense ha girado una orden de aprehensión contra él que ha suscitado la indignación internacional

“Tongolele no sabía bailar “es la última entrega de una trilogía de novelas realistas del escritor, periodista, político y abogado nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, en las que, a través de dos personajes centrales, expone con humor y perspicacia, los matices sociales y políticos de un régimen represivo, tal como el que vive actualmente su país natal.

Las experiencias vivas, las memorias presentes y la lucha constante por liberar a su país de esta situación se traduce en una serie de episodios narrativos que el autor presenta en este compendio editorial.

En entrevista con BARROCO, Sergio Ramírez, cuyos antecedentes políticos se remontan a su liderazgo en la oposición contra la dictadura de Anastasio Somoza en el Frente Sandinista de Liberación Nacional, expuso el origen tanto de sus personajes como de la trama que ofrece a lo largo de la trilogía y en especial, en esta última entrega.

“Para mí el nombre de`Tongolele´ me fue muy familiar en la infancia y en la adolescencia, sobre todo por el cine. En mi pueblo natal (Masatepe, Nicaragua) se pasaban muchas películas de la era cabaretera de los años cincuenta y las rumberas como Tongolele, Ninón Sevilla, Rosa Carmina eran muy populares. Tongolele en especial, tenía un mechón blanco en el cabello, que es el que mi personaje tiene y, por lo tanto, ese era su apodo; sin embargo, en definitiva, bailar no estaba entre sus atributos”, describe Ramírez con humor.

“El cielo llora por mí” y “Ya nadie llora por mí”, son las novelas que anteceden a esta última publicación, con la cual, el autor explora la realidad inmediata de Nicaragua, llevando entre las venas literarias, una ficción realista.

“Mi personaje de Tongolele es un conspirador, un viejo guerrillero apegado a los moldes ideológicos del pasado que sigue creyendo que está haciendo lo correcto al defender a un régimen dictatorial que reprime sin medida dispuesto a ayudar hasta el final, al grado de que esto le cuesta muy caro, con una visión ciega que tampoco la separa del ambiente de corrupción, porque él también es parte de ella (…) Este personaje está en contradicción con el inspector Dolores Morales, que también es otro guerrillero contemporáneo de la misma época, pero él es un retirado de la policía de investigación contra el narcotráfico y el otro sigue activo, entonces esta novela los enfrenta”, detalla sobre sus personajes.

Ramírez apunta que sus protagonistas comienzan el enfrentamiento desde las obras pasadas, en las que se narran cómo el inspector Morales resulta expatriado de Nicaragua forzosamente por órdenes de Tongolele y puntualiza que es justo lo que ocurre en su patria y lo que ocurrió en el año 2018, cuando se desató la protesta juvenil en Nicaragua y eso llevó después a una represión brutal, a partir de ello, fue tomado como inspiración para desenmarañar una trama en la que el inspector Morales se adentra a una serie de conspiraciones y misterios qué resolver.

“La aspiración de quien llega al poder es apoderarse de todas las instituciones, dominarlas, no dejar resquicio libre, controlar la corte suprema, el congreso, todo, y esto está en la novela y va a ser entendida por cualquier lector; está en la lectura política del libro, pero el libro también tiene la lectura de una novela policíaca con una trama negra y es también hasta picaresca en la que los personajes se divierten frente a la situación dramática que viven, refugiándose en el humor”.

A lo largo de su vida y trayectoria política, Ramírez ha logrado posicionarse en sitios de poder y toma de decisiones; en 1984 fue elegido como vicepresidente de Nicaragua; como compañero de Daniel Ortega, actual dirigente de aquel país, ocupando dicho cargo hasta 1990. Sus vivencias, experiencias y reflexiones surgidas de su involucramiento en los procesos políticos de su país, han sido un parteaguas para la vocación literaria que ha dejado entrever en cada publicación el sentimiento de un partidario de la libertad, que lucha contra la represión de su terruño.

“Para mí la experiencia de vida es una experiencia múltiple, dentro de la cual lo político ha formado parte fundamental. Hace cuarenta años formé parte del proceso revolucionario que se dio en Nicaragua con el derrocamiento de la dictadura y en el intento de construir una sociedad diferente ,y como todo eso dejó una sombra muy lejana de intentos fallidos e incluso desesperanza y frustración, (…) mi personaje Morales –quien es más joven que yo– comparte los mismos sentimientos; él entra en el pluvial del acontecimiento con esta misma carga sentimental respecto a la revolución y va tomando una distancia crítica de lo que vivió antes y lo que vive ahora, respecto al impulso de revolución de los años ochenta”, expresa.

El autor destaca que la situación actual de su país, no es una realidad lejana para el resto de los países latinos, y mucho menos en temas de poder.

“En América Latina los países son espejos unos de otros, de manera que lo que ocurre en Nicaragua: la situación de represión de violencia, de intolerancia política, el uso arbitrario de las leyes para castigar al enemigo, la corrupción de por medio, los intentos de perpetuarse en el poder con sus propias leyes, los gobiernos familiares, autoritarios, todo eso no es extraño a la historia de Latinoamérica; de manera que, lo que pasa en Nicaragua, es algo que no pasa en Marte y que los latinos lo sienten a flor de piel”, asevera.

La literatura, una pasión de altos alcances

Sergio Ramírez es sin duda un refrente de la literatura contemporánea. Se destaca como parte de los escritores latinos después del Boom y se ha abierto paso a carta franca en el mundo intelectual por la contundente postura retórica y el preciso carácter a la pluma, lo cual, le ha valido ser reconocido con altos laureles en el mundo literario.

Fue ganador del Premio Cervantes 2017 y del Premio Alfaguara de Novela con la obra “Margarita, está linda la mar” en 1998, mismo año que fue reconocido en Francia con su obra traducida de “Un baile de máscaras” con la cual ganó el Premio “Laure Bataillon” a la mejor novela extranjera; en España, ha conquistado premios como el “Dashiell Hammett” con su obra “Castigo divino” (1988) y en América Latina ha sido acreedor a múltiples premios como el Premio Latinoamericano de novela "José María Arguedas”, otorgado por Casa de las Américas en Cuba; el Premio Iberoamericano de Letras "José Donoso” en Chile, y el Premio Internacional "Carlos Fuentes" a la Creación Literariaen Idioma Español, en México.

La polémica

Luego del reciente lanzamiento de la publicación de “Tongolele no sabía bailar” (Alfaguara, 2021) Ramírez Mercado dio a conocer –a través un video publicado en su cuenta personal de Twitter– que el gobierno nicaragüense, encabezado por Daniel Ortega, lo acusó de incitar al odio y a la violencia con su libro.

“Las dictaduras carecen de imaginación y repiten sus mentiras, su saña, su odio y sus caprichos; son los mismos delirios, el mismo empecinamiento ciego por el poder y la misma mediocridad de quienes tienen en su puño los instrumentos represivos (…) Soy un escritor comprometido con la democracia y con la libertad”, expresó.

Tras este señalamiento y las acciones del gobierno nicaragüense, se han suscitado una serie de desencuentros como el que tuvieran Gustavo Cabrera, embajador de México en Managua, con la funcionaria de la cancillería nicaragüense, Arlette Marenco, quien señaló que "la publicación es abusiva" y aseveró que la posición de México es "injerencista" y "entrometida", luego de que Cabrera re tuiteara una publicación del propio Sergio Ramírez, anunciando su persecución.

Ante lo acaecido, no se han hecho esperar las muestras de respaldo social e intelectual para Ramírez, y de repudio a la opresión y censura del gobierno de Ortega. Hasta ahora, y a lo largo de la última semana, han sido más de 200 figuras, entre destacados escritores, periodistas, artistas y líderes de opinión, que se han adscrito a una carta pública en solidaridad con el escritor nicaragüense, quien se encuentra actualmente en España.

Entre los firmantes destacan el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa; Héctor Abad Faciolince; Almudena Grandes; Rosa Montero, Julia Navarro; el director de cine Juan José Campanella; el presidente del Club de Prensa Extranjera, Javier Martín Domínguez; el músico Miguel Ríos; Adriana Moscoso, directora general de Industrias Culturales, Propiedad Intelectual y Cooperación; el sociólogo y crítico de arte, Gabriel Palumbo; el diplomático Guzmán Palacios; el crítico literario Juan Antonio Masoliver; Ramón Jáuregui, presidente de la Fundación Euroamérica, entre otras personalidades.

La realidad aún no revela el final de la historia; sin embargo, Sergio Ramírez Mercado a través de su obra, sigue luchando por la liberación de su nación desde las letras, desde la narrativa y desde el despertar de conciencias.

“Mi obra literaria de años, es la obra de un hombre libre. Las únicas armas que poseo son las palabras" , asintió.

“Tongolele no sabía bailar “es la última entrega de una trilogía de novelas realistas del escritor, periodista, político y abogado nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, en las que, a través de dos personajes centrales, expone con humor y perspicacia, los matices sociales y políticos de un régimen represivo, tal como el que vive actualmente su país natal.

Las experiencias vivas, las memorias presentes y la lucha constante por liberar a su país de esta situación se traduce en una serie de episodios narrativos que el autor presenta en este compendio editorial.

En entrevista con BARROCO, Sergio Ramírez, cuyos antecedentes políticos se remontan a su liderazgo en la oposición contra la dictadura de Anastasio Somoza en el Frente Sandinista de Liberación Nacional, expuso el origen tanto de sus personajes como de la trama que ofrece a lo largo de la trilogía y en especial, en esta última entrega.

“Para mí el nombre de`Tongolele´ me fue muy familiar en la infancia y en la adolescencia, sobre todo por el cine. En mi pueblo natal (Masatepe, Nicaragua) se pasaban muchas películas de la era cabaretera de los años cincuenta y las rumberas como Tongolele, Ninón Sevilla, Rosa Carmina eran muy populares. Tongolele en especial, tenía un mechón blanco en el cabello, que es el que mi personaje tiene y, por lo tanto, ese era su apodo; sin embargo, en definitiva, bailar no estaba entre sus atributos”, describe Ramírez con humor.

“El cielo llora por mí” y “Ya nadie llora por mí”, son las novelas que anteceden a esta última publicación, con la cual, el autor explora la realidad inmediata de Nicaragua, llevando entre las venas literarias, una ficción realista.

“Mi personaje de Tongolele es un conspirador, un viejo guerrillero apegado a los moldes ideológicos del pasado que sigue creyendo que está haciendo lo correcto al defender a un régimen dictatorial que reprime sin medida dispuesto a ayudar hasta el final, al grado de que esto le cuesta muy caro, con una visión ciega que tampoco la separa del ambiente de corrupción, porque él también es parte de ella (…) Este personaje está en contradicción con el inspector Dolores Morales, que también es otro guerrillero contemporáneo de la misma época, pero él es un retirado de la policía de investigación contra el narcotráfico y el otro sigue activo, entonces esta novela los enfrenta”, detalla sobre sus personajes.

Ramírez apunta que sus protagonistas comienzan el enfrentamiento desde las obras pasadas, en las que se narran cómo el inspector Morales resulta expatriado de Nicaragua forzosamente por órdenes de Tongolele y puntualiza que es justo lo que ocurre en su patria y lo que ocurrió en el año 2018, cuando se desató la protesta juvenil en Nicaragua y eso llevó después a una represión brutal, a partir de ello, fue tomado como inspiración para desenmarañar una trama en la que el inspector Morales se adentra a una serie de conspiraciones y misterios qué resolver.

“La aspiración de quien llega al poder es apoderarse de todas las instituciones, dominarlas, no dejar resquicio libre, controlar la corte suprema, el congreso, todo, y esto está en la novela y va a ser entendida por cualquier lector; está en la lectura política del libro, pero el libro también tiene la lectura de una novela policíaca con una trama negra y es también hasta picaresca en la que los personajes se divierten frente a la situación dramática que viven, refugiándose en el humor”.

A lo largo de su vida y trayectoria política, Ramírez ha logrado posicionarse en sitios de poder y toma de decisiones; en 1984 fue elegido como vicepresidente de Nicaragua; como compañero de Daniel Ortega, actual dirigente de aquel país, ocupando dicho cargo hasta 1990. Sus vivencias, experiencias y reflexiones surgidas de su involucramiento en los procesos políticos de su país, han sido un parteaguas para la vocación literaria que ha dejado entrever en cada publicación el sentimiento de un partidario de la libertad, que lucha contra la represión de su terruño.

“Para mí la experiencia de vida es una experiencia múltiple, dentro de la cual lo político ha formado parte fundamental. Hace cuarenta años formé parte del proceso revolucionario que se dio en Nicaragua con el derrocamiento de la dictadura y en el intento de construir una sociedad diferente ,y como todo eso dejó una sombra muy lejana de intentos fallidos e incluso desesperanza y frustración, (…) mi personaje Morales –quien es más joven que yo– comparte los mismos sentimientos; él entra en el pluvial del acontecimiento con esta misma carga sentimental respecto a la revolución y va tomando una distancia crítica de lo que vivió antes y lo que vive ahora, respecto al impulso de revolución de los años ochenta”, expresa.

El autor destaca que la situación actual de su país, no es una realidad lejana para el resto de los países latinos, y mucho menos en temas de poder.

“En América Latina los países son espejos unos de otros, de manera que lo que ocurre en Nicaragua: la situación de represión de violencia, de intolerancia política, el uso arbitrario de las leyes para castigar al enemigo, la corrupción de por medio, los intentos de perpetuarse en el poder con sus propias leyes, los gobiernos familiares, autoritarios, todo eso no es extraño a la historia de Latinoamérica; de manera que, lo que pasa en Nicaragua, es algo que no pasa en Marte y que los latinos lo sienten a flor de piel”, asevera.

La literatura, una pasión de altos alcances

Sergio Ramírez es sin duda un refrente de la literatura contemporánea. Se destaca como parte de los escritores latinos después del Boom y se ha abierto paso a carta franca en el mundo intelectual por la contundente postura retórica y el preciso carácter a la pluma, lo cual, le ha valido ser reconocido con altos laureles en el mundo literario.

Fue ganador del Premio Cervantes 2017 y del Premio Alfaguara de Novela con la obra “Margarita, está linda la mar” en 1998, mismo año que fue reconocido en Francia con su obra traducida de “Un baile de máscaras” con la cual ganó el Premio “Laure Bataillon” a la mejor novela extranjera; en España, ha conquistado premios como el “Dashiell Hammett” con su obra “Castigo divino” (1988) y en América Latina ha sido acreedor a múltiples premios como el Premio Latinoamericano de novela "José María Arguedas”, otorgado por Casa de las Américas en Cuba; el Premio Iberoamericano de Letras "José Donoso” en Chile, y el Premio Internacional "Carlos Fuentes" a la Creación Literariaen Idioma Español, en México.

La polémica

Luego del reciente lanzamiento de la publicación de “Tongolele no sabía bailar” (Alfaguara, 2021) Ramírez Mercado dio a conocer –a través un video publicado en su cuenta personal de Twitter– que el gobierno nicaragüense, encabezado por Daniel Ortega, lo acusó de incitar al odio y a la violencia con su libro.

“Las dictaduras carecen de imaginación y repiten sus mentiras, su saña, su odio y sus caprichos; son los mismos delirios, el mismo empecinamiento ciego por el poder y la misma mediocridad de quienes tienen en su puño los instrumentos represivos (…) Soy un escritor comprometido con la democracia y con la libertad”, expresó.

Tras este señalamiento y las acciones del gobierno nicaragüense, se han suscitado una serie de desencuentros como el que tuvieran Gustavo Cabrera, embajador de México en Managua, con la funcionaria de la cancillería nicaragüense, Arlette Marenco, quien señaló que "la publicación es abusiva" y aseveró que la posición de México es "injerencista" y "entrometida", luego de que Cabrera re tuiteara una publicación del propio Sergio Ramírez, anunciando su persecución.

Ante lo acaecido, no se han hecho esperar las muestras de respaldo social e intelectual para Ramírez, y de repudio a la opresión y censura del gobierno de Ortega. Hasta ahora, y a lo largo de la última semana, han sido más de 200 figuras, entre destacados escritores, periodistas, artistas y líderes de opinión, que se han adscrito a una carta pública en solidaridad con el escritor nicaragüense, quien se encuentra actualmente en España.

Entre los firmantes destacan el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa; Héctor Abad Faciolince; Almudena Grandes; Rosa Montero, Julia Navarro; el director de cine Juan José Campanella; el presidente del Club de Prensa Extranjera, Javier Martín Domínguez; el músico Miguel Ríos; Adriana Moscoso, directora general de Industrias Culturales, Propiedad Intelectual y Cooperación; el sociólogo y crítico de arte, Gabriel Palumbo; el diplomático Guzmán Palacios; el crítico literario Juan Antonio Masoliver; Ramón Jáuregui, presidente de la Fundación Euroamérica, entre otras personalidades.

La realidad aún no revela el final de la historia; sin embargo, Sergio Ramírez Mercado a través de su obra, sigue luchando por la liberación de su nación desde las letras, desde la narrativa y desde el despertar de conciencias.

“Mi obra literaria de años, es la obra de un hombre libre. Las únicas armas que poseo son las palabras" , asintió.

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