/ jueves 4 de abril de 2024

Perspectiva Anáhuac | ¿Por qué fracasa el 60% de los emprendimientos antes de llegar a los 2 años de vida?


Podríamos pensar que la investigación y la gestión de una empresa son dos actividades que no tienen nada que ver una con la otra, pero en la actualidad están muy relacionadas. Vivimos en la era de la información, donde la competitividad y la innovación son elementos clave para el éxito empresarial, y donde la investigación se convierte en un aliado crucial para la gestión de cualquier negocio.

En su reporte sobre las condiciones del emprendimiento en 2023 en nuestro país, la Asociación de Emprendedores de México destaca que las micro, pequeñas y medianas empresas (menores a 100 empleados) contribuyen a la economía y desarrollo del país con el 52% del PIB y el 72% del empleo, al representar el 99.8% de las entidades productivas.

Destaca también que algunos de los motivos para emprender son, el no tener trabajo o necesitar un mayor nivel de ingreso (32.9%) y la búsqueda de crecimiento personal o profesional (26%), así como que el 28.9% de los emprendimientos cierra antes de cumplir un año, el 32.4% cierra de 1 a 2 años después de haberse fundado y el 15.2% baja la cortina entre el segundo y tercer año de vida. Y dentro de las principales razones del fracaso de los negocios en México se refiere a: falta de conocimiento del mercado (35.8%), mala administración del negocio (27.6%) y problemas para conseguir financiamiento (23.3%).

Sin duda, los datos de la ASEM nos dejan ver muy claramente dos cosas: Primero, la gente emprende para mejorar su calidad de vida y segundo, los esfuerzos se están quedando muy cortos. Pudiéramos pensar que estamos “emprendiendo” cuando más bien estamos haciendo un esfuerzo como se dice coloquialmente, “como Dios nos da a entender”, sin más información del mercado, la competencia y los consumidores y solo equipados con la creencia y la esperanza de que nuestra idea de negocio será un súper hit y que seremos millonarios de la noche a la mañana. Nada más alejado de la realidad.

Y es aquí donde podemos hacer nuestra mejor aliada a la investigación, al jugar un papel clave en la generación de datos precisos y confiables sobre el mercado, la competencia, las tendencias de la industria, las necesidades, gustos y preferencias de los consumidores y el entorno económico y legal, permitiendo a las empresas tomar decisiones estratégicas más y mejor informadas para reducir el riesgo y la incertidumbre y tener así la mayor probabilidad de éxito. La investigación de mercados, las encuestas y la investigación de operaciones son herramientas que ayudan a las empresas a evaluar riesgos, identificar oportunidades de negocio y diseñar, implementar y evaluar estrategias sólidas para el lanzamiento, crecimiento y sostenibilidad del negocio.

Hoy en día, la investigación tiene un rol sustancial en la gestión de la innovación de nuestras organizaciones. Ya sean micro, pequeñas, medianas o grandes, las empresas modernas dependen de la investigación y el desarrollo para mantenerse a la vanguardia y ser competitivas en un mercado que está en constante transformación. La investigación fomenta la creatividad, la generación de nuevas ideas y el desarrollo de bienes y servicios innovadores que respondan a las necesidades de los consumidores y generen una ventaja competitiva que permita a las empresas diferenciarse de sus competidores.

La optimización de procesos, el incremento de la productividad, la reducción de costos y la mejora de la calidad de los productos también pueden lograrse con la investigación. Técnicas como el análisis de la cadena de valor y la reingeniería de procesos permiten identificar áreas de mejora y optimizar el funcionamiento de la empresa.

En el vertiginoso mundo empresarial de la actualidad, la investigación y la gestión de un negocio se integran de manera crucial para el éxito de las empresas. El emprendedor y el empresario necesitan comprender cómo estas dos disciplinas se complementan y se adaptan a las cambiantes circunstancias del entorno empresarial cada vez más complejo y globalizado. La investigación nos ofrece herramientas para comprender y adaptarse a los cambios, a la tecnología y a las tendencias sociales.

El emprendimiento es reconocido como uno de los principales impulsores del desarrollo económico de cualquier sociedad. Los emprendedores son los motores del crecimiento económico, su visión les ayuda a identificar oportunidades, están dispuestos a asumir riesgos y crean nuevas empresas que generan empleos, impulsan la innovación y le inyectan dinamismo a la economía. El emprendedor y el empresario son factores de gran influencia para la economía de cualquier país, pero para poder incrementar el potencial emprendedor y, sobre todo, la tasa de éxito en el emprendimiento, la investigación y la administración de una empresa deben estar estrechamente relacionadas. La investigación no es un lujo, sino una necesidad para las empresas que buscan prosperar en el mercado. Invertir en investigación es invertir en el crecimiento sólido y sostenible y en el futuro de la empresa, ayudando a la toma de decisiones estratégicas con base en la información oportuna del mercado, lo cual ayudará a fomentar la innovación, a mejorar su eficiencia operativa y a desarrollar una cultura de aprendizaje continuo que les permita prosperar en el mercado.


*Profesor – Investigador de la División de Economía y Negocios Universidad Anáhuac Querétaro


Podríamos pensar que la investigación y la gestión de una empresa son dos actividades que no tienen nada que ver una con la otra, pero en la actualidad están muy relacionadas. Vivimos en la era de la información, donde la competitividad y la innovación son elementos clave para el éxito empresarial, y donde la investigación se convierte en un aliado crucial para la gestión de cualquier negocio.

En su reporte sobre las condiciones del emprendimiento en 2023 en nuestro país, la Asociación de Emprendedores de México destaca que las micro, pequeñas y medianas empresas (menores a 100 empleados) contribuyen a la economía y desarrollo del país con el 52% del PIB y el 72% del empleo, al representar el 99.8% de las entidades productivas.

Destaca también que algunos de los motivos para emprender son, el no tener trabajo o necesitar un mayor nivel de ingreso (32.9%) y la búsqueda de crecimiento personal o profesional (26%), así como que el 28.9% de los emprendimientos cierra antes de cumplir un año, el 32.4% cierra de 1 a 2 años después de haberse fundado y el 15.2% baja la cortina entre el segundo y tercer año de vida. Y dentro de las principales razones del fracaso de los negocios en México se refiere a: falta de conocimiento del mercado (35.8%), mala administración del negocio (27.6%) y problemas para conseguir financiamiento (23.3%).

Sin duda, los datos de la ASEM nos dejan ver muy claramente dos cosas: Primero, la gente emprende para mejorar su calidad de vida y segundo, los esfuerzos se están quedando muy cortos. Pudiéramos pensar que estamos “emprendiendo” cuando más bien estamos haciendo un esfuerzo como se dice coloquialmente, “como Dios nos da a entender”, sin más información del mercado, la competencia y los consumidores y solo equipados con la creencia y la esperanza de que nuestra idea de negocio será un súper hit y que seremos millonarios de la noche a la mañana. Nada más alejado de la realidad.

Y es aquí donde podemos hacer nuestra mejor aliada a la investigación, al jugar un papel clave en la generación de datos precisos y confiables sobre el mercado, la competencia, las tendencias de la industria, las necesidades, gustos y preferencias de los consumidores y el entorno económico y legal, permitiendo a las empresas tomar decisiones estratégicas más y mejor informadas para reducir el riesgo y la incertidumbre y tener así la mayor probabilidad de éxito. La investigación de mercados, las encuestas y la investigación de operaciones son herramientas que ayudan a las empresas a evaluar riesgos, identificar oportunidades de negocio y diseñar, implementar y evaluar estrategias sólidas para el lanzamiento, crecimiento y sostenibilidad del negocio.

Hoy en día, la investigación tiene un rol sustancial en la gestión de la innovación de nuestras organizaciones. Ya sean micro, pequeñas, medianas o grandes, las empresas modernas dependen de la investigación y el desarrollo para mantenerse a la vanguardia y ser competitivas en un mercado que está en constante transformación. La investigación fomenta la creatividad, la generación de nuevas ideas y el desarrollo de bienes y servicios innovadores que respondan a las necesidades de los consumidores y generen una ventaja competitiva que permita a las empresas diferenciarse de sus competidores.

La optimización de procesos, el incremento de la productividad, la reducción de costos y la mejora de la calidad de los productos también pueden lograrse con la investigación. Técnicas como el análisis de la cadena de valor y la reingeniería de procesos permiten identificar áreas de mejora y optimizar el funcionamiento de la empresa.

En el vertiginoso mundo empresarial de la actualidad, la investigación y la gestión de un negocio se integran de manera crucial para el éxito de las empresas. El emprendedor y el empresario necesitan comprender cómo estas dos disciplinas se complementan y se adaptan a las cambiantes circunstancias del entorno empresarial cada vez más complejo y globalizado. La investigación nos ofrece herramientas para comprender y adaptarse a los cambios, a la tecnología y a las tendencias sociales.

El emprendimiento es reconocido como uno de los principales impulsores del desarrollo económico de cualquier sociedad. Los emprendedores son los motores del crecimiento económico, su visión les ayuda a identificar oportunidades, están dispuestos a asumir riesgos y crean nuevas empresas que generan empleos, impulsan la innovación y le inyectan dinamismo a la economía. El emprendedor y el empresario son factores de gran influencia para la economía de cualquier país, pero para poder incrementar el potencial emprendedor y, sobre todo, la tasa de éxito en el emprendimiento, la investigación y la administración de una empresa deben estar estrechamente relacionadas. La investigación no es un lujo, sino una necesidad para las empresas que buscan prosperar en el mercado. Invertir en investigación es invertir en el crecimiento sólido y sostenible y en el futuro de la empresa, ayudando a la toma de decisiones estratégicas con base en la información oportuna del mercado, lo cual ayudará a fomentar la innovación, a mejorar su eficiencia operativa y a desarrollar una cultura de aprendizaje continuo que les permita prosperar en el mercado.


*Profesor – Investigador de la División de Economía y Negocios Universidad Anáhuac Querétaro

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