/ jueves 16 de marzo de 2023

Querétaro, de establo lechero a industria del futuro: seis décadas de progreso

Estado es punta de lanza en el mercado de los centros de datos, con 1,500 millones de inversión con la llegada de Microsoft, Odata y Ascenty


Querétaro vive tiempos de progreso. En los últimos 60 años ha pasado de ser uno de los principales establos lecheros del país a la cuna de la industria del futuro, y poner al país en el mapa internacional de los centros de datos.

Con el estado como punta de lanza, México se incorpora como el principal mercado de América Latina, superando a centrales como Sao Paulo, y el 28 de la lista mundial, muy por encima de Madrid, Zúrich, Berlín, Montreal o Boston, de acuerdo con el último estudio de Cushman & Wakefield “Global Data Center Market Comparison 2023”.

De hecho, contabilizando las inversiones que realizarán los tres principales operadores del sector en el estado, Microsoft, Odata y Ascenty, Querétaro estaría recibiendo en cinco años capitales por más de mil 500 millones de dólares

El camino ha sido largo. Desde los incipientes años de 1960, cuando el estado contaba apenas con poco más de 355 mil habitantes, y en la capital radicaban menos de 68 mil de ellos, hasta un 2023 con más de 2 millones 450 mil ciudadanos en todo el territorio estatal y más de 800 mil compartiendo espacio en el municipio de Querétaro.

En el trayecto, Querétaro se ha ido transformando. Aquella cuenca lechera, que tuvo sus primeros visos industriales con el sector textil, se ha ido transformando y se ha sabido adaptar a las tendencias del momento, para encontrar en ellas su propia identidad.

De modo que hoy la industria de la transformación genera 241 mil 824 empleos directos, lo que representa el 35.76 por ciento de los 676 mil 216 trabajadores que se encuentran registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Así, el primer gran impacto lo provocó Industria del Hierro del grupo ICA, cuya instalación en 1963 convirtió a Querétaro en uno de los epicentros del sector acerero del país, junto con la planta local de Altos Hornos de México.

Paralelamente se asentaron empresas que pusieron al estado en el ojo de la actividad económica y de los inversionistas. Celanese, el gigante de las fibras sintéticas, llegaría en la década de 1970, dándole una nueva dimensión a la industria de la transformación local; en 1977 abriría sus puertas Mabe, otra empresa referencia. Singer Mexicana, había llegado una década antes, y aún después de su cierre sigue siendo un referente de sus épocas de gloria.

Ubicado en el corazón del llamado “triángulo del oro”, conformado por la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, con la autopista 57 como gran atractivo y la creciente industria del acero como estandarte, el valle de Querétaro atrajo poco a poco a una creciente industria de autopartes, que tuvo a Tremec y Cardanes como sus insignias, durante toda la década de 1980.

Una empresa que marcó a la generación ochentera queretana, por razones distintas, fue ACA Joe, cuya marca ropa tuvo una explosión en esa década, y se fue con ella. Como el caso de Polaroid, otra compañía que tuvo sus años de gloria a finales de la década y la primera mitad de los noventa, a la que la era digital dejó atrás.

En la década de los noventa Querétaro buscaría subirse a la floreciente industria maquiladora, al tiempo que empresas de autopartes continuaban poblando los parques industriales.

La primera década del nuevo milenio aterrizaría con la industria automotriz como principal pasajero, dando pie a la llegada de compañías globales del tamaño de Bombardier, lo que atrajo a otras grandes empresas del sector.

En el trayecto, Querétaro se ha ido transformando. Foto: Gerardo Tavarez | Diario de Querétaro

Cuando parecía que el futuro del estado estaría ligado al sector aeroespacial, emergió una nueva plataforma que llevaría a Querétaro un paso delante de la transformación del país. La industria del futuro, la de los “data centers” o centros de datos, descubrió que podría operar desde el estado, algo que en los años noventa hizo Telmex como centro de comando.

Los centros de datos son enormes instalaciones equipadas con servidores, ventiladores, conexiones y otros recursos para mantener una red o un sistema de computadoras de alta potencia, que permiten guardar, procesar e intermediar la información y datos (desde de las empresas que deciden adentrarse en el mundo digital.

Todo empezó cuando la compañía estadounidense de software Microsoft anunció que invertiría 1 mil 100 millones de dólares para incentivar la innovación digital en México, entre los que se cuentan nuevos Data Centers, el primero de ellos está construyéndose en Querétaro y próximo a su apertura.

La firma brasileña Odata realizó una inversión inicial superior a los 100 millones de dólares para crear el centro más grande de México en Querétaro. Una instalación de 52 mil metros cuadrados con una potencia inicial de 4 MW por hora cuando se inaugure en el cuarto trimestre de 2021, pero podrá manejar una potencia máxima de hasta 32 MW.

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Y el también titán brasileño Ascenty, uno de los principales proveedores de servicios de infraestructura y conectividad de América Latina, realizó un proyecto que cuenta con un área de 24 mil metros cuadrados y una capacidad de carga de cerca de 30 MW de energía para lo que invertirán 300 millones de dólares.


Querétaro vive tiempos de progreso. En los últimos 60 años ha pasado de ser uno de los principales establos lecheros del país a la cuna de la industria del futuro, y poner al país en el mapa internacional de los centros de datos.

Con el estado como punta de lanza, México se incorpora como el principal mercado de América Latina, superando a centrales como Sao Paulo, y el 28 de la lista mundial, muy por encima de Madrid, Zúrich, Berlín, Montreal o Boston, de acuerdo con el último estudio de Cushman & Wakefield “Global Data Center Market Comparison 2023”.

De hecho, contabilizando las inversiones que realizarán los tres principales operadores del sector en el estado, Microsoft, Odata y Ascenty, Querétaro estaría recibiendo en cinco años capitales por más de mil 500 millones de dólares

El camino ha sido largo. Desde los incipientes años de 1960, cuando el estado contaba apenas con poco más de 355 mil habitantes, y en la capital radicaban menos de 68 mil de ellos, hasta un 2023 con más de 2 millones 450 mil ciudadanos en todo el territorio estatal y más de 800 mil compartiendo espacio en el municipio de Querétaro.

En el trayecto, Querétaro se ha ido transformando. Aquella cuenca lechera, que tuvo sus primeros visos industriales con el sector textil, se ha ido transformando y se ha sabido adaptar a las tendencias del momento, para encontrar en ellas su propia identidad.

De modo que hoy la industria de la transformación genera 241 mil 824 empleos directos, lo que representa el 35.76 por ciento de los 676 mil 216 trabajadores que se encuentran registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Así, el primer gran impacto lo provocó Industria del Hierro del grupo ICA, cuya instalación en 1963 convirtió a Querétaro en uno de los epicentros del sector acerero del país, junto con la planta local de Altos Hornos de México.

Paralelamente se asentaron empresas que pusieron al estado en el ojo de la actividad económica y de los inversionistas. Celanese, el gigante de las fibras sintéticas, llegaría en la década de 1970, dándole una nueva dimensión a la industria de la transformación local; en 1977 abriría sus puertas Mabe, otra empresa referencia. Singer Mexicana, había llegado una década antes, y aún después de su cierre sigue siendo un referente de sus épocas de gloria.

Ubicado en el corazón del llamado “triángulo del oro”, conformado por la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, con la autopista 57 como gran atractivo y la creciente industria del acero como estandarte, el valle de Querétaro atrajo poco a poco a una creciente industria de autopartes, que tuvo a Tremec y Cardanes como sus insignias, durante toda la década de 1980.

Una empresa que marcó a la generación ochentera queretana, por razones distintas, fue ACA Joe, cuya marca ropa tuvo una explosión en esa década, y se fue con ella. Como el caso de Polaroid, otra compañía que tuvo sus años de gloria a finales de la década y la primera mitad de los noventa, a la que la era digital dejó atrás.

En la década de los noventa Querétaro buscaría subirse a la floreciente industria maquiladora, al tiempo que empresas de autopartes continuaban poblando los parques industriales.

La primera década del nuevo milenio aterrizaría con la industria automotriz como principal pasajero, dando pie a la llegada de compañías globales del tamaño de Bombardier, lo que atrajo a otras grandes empresas del sector.

En el trayecto, Querétaro se ha ido transformando. Foto: Gerardo Tavarez | Diario de Querétaro

Cuando parecía que el futuro del estado estaría ligado al sector aeroespacial, emergió una nueva plataforma que llevaría a Querétaro un paso delante de la transformación del país. La industria del futuro, la de los “data centers” o centros de datos, descubrió que podría operar desde el estado, algo que en los años noventa hizo Telmex como centro de comando.

Los centros de datos son enormes instalaciones equipadas con servidores, ventiladores, conexiones y otros recursos para mantener una red o un sistema de computadoras de alta potencia, que permiten guardar, procesar e intermediar la información y datos (desde de las empresas que deciden adentrarse en el mundo digital.

Todo empezó cuando la compañía estadounidense de software Microsoft anunció que invertiría 1 mil 100 millones de dólares para incentivar la innovación digital en México, entre los que se cuentan nuevos Data Centers, el primero de ellos está construyéndose en Querétaro y próximo a su apertura.

La firma brasileña Odata realizó una inversión inicial superior a los 100 millones de dólares para crear el centro más grande de México en Querétaro. Una instalación de 52 mil metros cuadrados con una potencia inicial de 4 MW por hora cuando se inaugure en el cuarto trimestre de 2021, pero podrá manejar una potencia máxima de hasta 32 MW.

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Y el también titán brasileño Ascenty, uno de los principales proveedores de servicios de infraestructura y conectividad de América Latina, realizó un proyecto que cuenta con un área de 24 mil metros cuadrados y una capacidad de carga de cerca de 30 MW de energía para lo que invertirán 300 millones de dólares.

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