/ sábado 21 de noviembre de 2020

Cubrebocas a la medida; sastre adapta su trabajo en tiempos de pandemia

Previo a la pandemia se hacían de dos a tres trajes, de 10 a 15 pantalones en el mes y durante el pico más alto dejó de haber trabajo, prácticamente nada

Ante la falta de trabajo por la pandemia del Covid-19 el señor Manuel López, sastre por más de 65 años, empezó a fabricar cubrebocas a precios accesibles para apoyar a la economía de las familias queretanas en medio de la difícil situación que viven miles de personas.

En la esquina de avenida Universidad con Emilio Carranza hay un letrero de esos antiguos pintado a mano que dice “SASTRERÍA” con dos flechas que indican la dirección, pasando la tercera puerta en el número 9 ahí está ubicado.

Foto: Hugo Arciniega | Diario de Querétaro

Habilitada en el espacio destinado para una cochera, la sastrería recuerda a esos lugares donde los papás o los abuelos se mandaban a hacer la ropa, reglas de costura, muestrarios de tela, una máquina de coser, plancha y tijeras montan un entorno muy confortable.

Al entrar un par de letreros improvisados en cartulinas anuncian “se venden cubrebocas” y ahí en la mesa principal muestras, don Manuel diseñó tres medidas, pues los tamaños y tipo de cara son diferentes, cada una necesita una medida igual que los trajes.

“De sastre tengo como 65 años, en este local tengo 30 años, por cosas de la pandemia cambió completamente todo y para el artesano como su servidor aminoró mucho el consumo de ropa porque aquí generalmente se hace ropa sobre medida, pantalones, trajes, sacos sport y arreglos”.

Previo a la pandemia se hacían de dos a tres trajes, de 10 a 15 pantalones en el mes y durante el pico más alto dejó de haber trabajo, prácticamente nada.

“Lo que decidí porque me dijo un hermano, que acaba de fallecer, a hacer cubrebocas porque la pandemia está fuerte y de algo tenemos que subsistir y estoy aprovechando que me sobra un poco de tela”.

Foto: Hugo Arciniega | Diario de Querétaro

La gente que compra los cubrebocas regresa por más piezas, hay de casimir y telas que son de buena calidad a 40 pesos.

“Estoy dando el cubrebocas a 35 o 40 pesos están económicos pensando en el problema que hay ahorita porque todo el mundo la está pasando difícil y ya para entrar a cualquier lugar y necesita usar cubrebocas”.

Don Manuel espera que pase la pandemia, ya que la situación económica afecta a miles de familias, quienes no tienen trabajo o quien les apoye, por lo que pidió que la gente sea solidaria con sus vecinos y allegados para salir adelante juntos de la pandemia.

Ante la falta de trabajo por la pandemia del Covid-19 el señor Manuel López, sastre por más de 65 años, empezó a fabricar cubrebocas a precios accesibles para apoyar a la economía de las familias queretanas en medio de la difícil situación que viven miles de personas.

En la esquina de avenida Universidad con Emilio Carranza hay un letrero de esos antiguos pintado a mano que dice “SASTRERÍA” con dos flechas que indican la dirección, pasando la tercera puerta en el número 9 ahí está ubicado.

Foto: Hugo Arciniega | Diario de Querétaro

Habilitada en el espacio destinado para una cochera, la sastrería recuerda a esos lugares donde los papás o los abuelos se mandaban a hacer la ropa, reglas de costura, muestrarios de tela, una máquina de coser, plancha y tijeras montan un entorno muy confortable.

Al entrar un par de letreros improvisados en cartulinas anuncian “se venden cubrebocas” y ahí en la mesa principal muestras, don Manuel diseñó tres medidas, pues los tamaños y tipo de cara son diferentes, cada una necesita una medida igual que los trajes.

“De sastre tengo como 65 años, en este local tengo 30 años, por cosas de la pandemia cambió completamente todo y para el artesano como su servidor aminoró mucho el consumo de ropa porque aquí generalmente se hace ropa sobre medida, pantalones, trajes, sacos sport y arreglos”.

Previo a la pandemia se hacían de dos a tres trajes, de 10 a 15 pantalones en el mes y durante el pico más alto dejó de haber trabajo, prácticamente nada.

“Lo que decidí porque me dijo un hermano, que acaba de fallecer, a hacer cubrebocas porque la pandemia está fuerte y de algo tenemos que subsistir y estoy aprovechando que me sobra un poco de tela”.

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