/ viernes 19 de octubre de 2018

El cáncer de mama y la familia

“El amor a mis padres e hijos me dieron fuerza para luchar por mi vida y hacer cambios emocionales y espirituales en mi persona... soy una sobreviviente”

El cáncer de mama sin duda es una de las enfermedades que más aqueja a las mujeres, ya que se tiene poco registro de esta condicione en varones, aunque no es tema exclusivo de un género, este afecta tanto a quien lo padece como a la familia. Corría el año 2000 cuando María Trejo comenzó a sentir que su busto estaba inflamado y sentía un ligero ardor en su interior como si le quemaran la piel, fue cuando notó que salía un poco de “calostro” de su seno izquierdo como si amamantará a un bebé.

Acudió al médico y fue transferida de inmediata con el ginecólogo y después de algunos estudios clínicos y ultrasonidos fue diagnosticada por el oncólogo con este padecimiento en etapa 1 e iniciar con un tratamiento y ser valorada para una cirugía.

De 2001 al 2002 recibió tratamiento con modulador de estrógenos “tamoxifeno”, medicamento empleado como terapia complementaria para el cáncer de mama y ginecomastia, además de radioterapia que consiste en la utilización de unas radiaciones para tratar determinadas lesiones.

El diagnóstico de cáncer de mama, no solo afecta al paciente, sino a toda la familia, ya que se tienen que hacer cambios alimenticios, el proceso es complicado, tanto por los medicamentos y las radioterapias, que tienen efectos secundarios que hacen que el cuerpo sufra cambios inminentes tanto físicos como psicológicos.

“La primera impresión es que uno se va a morir, al escuchar que tiene cáncer. Ni siquiera sabes si decirlo o no a tu familia”.

Es muy difícil asimilar lo que está pasando y lo que puede pasar de no atenderse. El primer cambio al que se enfrenta un paciente de cáncer cuando comienza el tratamiento, en el caso de María, fue la pérdida de 15 kilogramos de peso en tan solo 30 días, posteriormente la caída de cabello, por lo que los pacientes optan por cortarlo completamente; fue entonces que María supo tenía que hablar con sus hijos, hasta ese momento solo su madre lo sabía.

“Mis hijos, mi sobrina y hermanos, se solidarizaron y también se cortaron su cabello, fue el gesto de amor más grande que pudieron darme” dijo.

Después de 12 radioterapias, y siendo candidata a una cirugía con conservación del seno, donde el médico cirujano hizo una incisión en media luna en la aureola del pezón, quitando tejido afectado por la enfermedad.

“A mí solo me quitaron la fibrosis quística ya que la radioterapia ayudo a eliminar la pequeña tumoración que se había encontrado; sin embargo había una región más profunda con otro tumor pero éste está encapsulado, y si se arriesgaban a quitarlo éste podría esparcirse y hacer metástasis, por lo que optó por no removerlo”.

Después de la cirugía los cuidados siguen siendo delicados, como en cualquier intervención de este tipo, por lo que las revisiones y las visitas al médico son cotidianas.

“Entre mi padre y mis hijos varones (mi madre había fallecido meses atrás de mi cirugía) ayudaban con los cuidados postoperatorios, como curaciones tres veces al día en la parte afectada, ayudarme a levantar sin esfuerzo, alimentarme, tenía prohibido acercarme a la estufa, incluso ayudarme a bañar, por un tiempo fueron mis enfermeros, y eso, es invaluable” añadió, que enfrentarse a esta enfermedad y todo su proceso conllevan responsabilidades para todos los cercanos.

Después de la operación el oncólogo recomienda que las revisiones sean cada seis meses durante los primeros dos años, después de esto, una por año, mientras no se detecte nada extraño. Hace cuatro años aproximadamente volvieron a detectarle fibrosis quística por lo que se encuentra en revisión contante para determinar el tamaño del tejido mamario encapsulado, y así poder determinar si es necesario reiniciar el tratamiento o una cirugía radical o no.

La autoexploración es una de las mejores formas de prevención por lo que lo recomienda ampliamente, ya que de esta manera se puede saber y detectar de manera temprana y oportuna.

Recomendó que no duden en acudir a su médico periódicamente, o en caso de no contar con un servicio de salud pública, acercarse a las distintas asociaciones civiles que ayudan y apoyan el cuidado y bienestar de las mujeres.

“El amor a mis padres e hijos me dieron fuerza para luchar por mi vida y hacer cambios emocionales y espirituales en mi persona... soy una sobreviviente”

El cáncer de mama sin duda es una de las enfermedades que más aqueja a las mujeres, ya que se tiene poco registro de esta condicione en varones, aunque no es tema exclusivo de un género, este afecta tanto a quien lo padece como a la familia. Corría el año 2000 cuando María Trejo comenzó a sentir que su busto estaba inflamado y sentía un ligero ardor en su interior como si le quemaran la piel, fue cuando notó que salía un poco de “calostro” de su seno izquierdo como si amamantará a un bebé.

Acudió al médico y fue transferida de inmediata con el ginecólogo y después de algunos estudios clínicos y ultrasonidos fue diagnosticada por el oncólogo con este padecimiento en etapa 1 e iniciar con un tratamiento y ser valorada para una cirugía.

De 2001 al 2002 recibió tratamiento con modulador de estrógenos “tamoxifeno”, medicamento empleado como terapia complementaria para el cáncer de mama y ginecomastia, además de radioterapia que consiste en la utilización de unas radiaciones para tratar determinadas lesiones.

El diagnóstico de cáncer de mama, no solo afecta al paciente, sino a toda la familia, ya que se tienen que hacer cambios alimenticios, el proceso es complicado, tanto por los medicamentos y las radioterapias, que tienen efectos secundarios que hacen que el cuerpo sufra cambios inminentes tanto físicos como psicológicos.

“La primera impresión es que uno se va a morir, al escuchar que tiene cáncer. Ni siquiera sabes si decirlo o no a tu familia”.

Es muy difícil asimilar lo que está pasando y lo que puede pasar de no atenderse. El primer cambio al que se enfrenta un paciente de cáncer cuando comienza el tratamiento, en el caso de María, fue la pérdida de 15 kilogramos de peso en tan solo 30 días, posteriormente la caída de cabello, por lo que los pacientes optan por cortarlo completamente; fue entonces que María supo tenía que hablar con sus hijos, hasta ese momento solo su madre lo sabía.

“Mis hijos, mi sobrina y hermanos, se solidarizaron y también se cortaron su cabello, fue el gesto de amor más grande que pudieron darme” dijo.

Después de 12 radioterapias, y siendo candidata a una cirugía con conservación del seno, donde el médico cirujano hizo una incisión en media luna en la aureola del pezón, quitando tejido afectado por la enfermedad.

“A mí solo me quitaron la fibrosis quística ya que la radioterapia ayudo a eliminar la pequeña tumoración que se había encontrado; sin embargo había una región más profunda con otro tumor pero éste está encapsulado, y si se arriesgaban a quitarlo éste podría esparcirse y hacer metástasis, por lo que optó por no removerlo”.

Después de la cirugía los cuidados siguen siendo delicados, como en cualquier intervención de este tipo, por lo que las revisiones y las visitas al médico son cotidianas.

“Entre mi padre y mis hijos varones (mi madre había fallecido meses atrás de mi cirugía) ayudaban con los cuidados postoperatorios, como curaciones tres veces al día en la parte afectada, ayudarme a levantar sin esfuerzo, alimentarme, tenía prohibido acercarme a la estufa, incluso ayudarme a bañar, por un tiempo fueron mis enfermeros, y eso, es invaluable” añadió, que enfrentarse a esta enfermedad y todo su proceso conllevan responsabilidades para todos los cercanos.

Después de la operación el oncólogo recomienda que las revisiones sean cada seis meses durante los primeros dos años, después de esto, una por año, mientras no se detecte nada extraño. Hace cuatro años aproximadamente volvieron a detectarle fibrosis quística por lo que se encuentra en revisión contante para determinar el tamaño del tejido mamario encapsulado, y así poder determinar si es necesario reiniciar el tratamiento o una cirugía radical o no.

La autoexploración es una de las mejores formas de prevención por lo que lo recomienda ampliamente, ya que de esta manera se puede saber y detectar de manera temprana y oportuna.

Recomendó que no duden en acudir a su médico periódicamente, o en caso de no contar con un servicio de salud pública, acercarse a las distintas asociaciones civiles que ayudan y apoyan el cuidado y bienestar de las mujeres.

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