/ lunes 27 de enero de 2020

Escaño 48

Cortinas de humo y alas


En una estrategia de comunicación las famosas “cajas Chinas” son utilizadas como distractores para desviar la atención o esconder temas, crisis o mentiras y el ejemplo más claro de ello se dio la semana pasada con la “rifa del avión presidencial”.

El tema aeronáutico le ha venido bien a una Administración que urge de distractores para que no veamos la realidad nacional.

Recordemos que este tema también fue recurrente durante la campaña electoral de Morena, cuando entre las acciones que prometió para transformar al país se encontraba la venta del avión presidencial, que “no lo tenía ni Obama”.

El avión, que sustituyó al Benito Juárez, servía para trasladar, de manera segura, a los Presidentes en sus giras nacionales e internacionales. ¡Y para eso debería seguir funcionando! Pero, en lugar de esto, se ha utilizado como botín político.

Sin embargo, durante todo este tiempo, el gobierno de Morena nos ha mentido o nos ha querido engañar: la venta es imposible de ejecutarse, porque el avión no nos pertenece. Y, en dado caso que se pudiera vender, la transacción estimaría enormes pérdidas para México, igual que mantenerlo “estacionado”.

Pero, en lugar de esto, de este burdo distractor, sociedad y gobierno, debemos enfocarnos en nuestro país. ¡Destruir no es la opción!

Estamos ante la peor crisis de salud, en la que por falta de medicamentos niñas y niños están en riesgo de morir.

Estamos ante la tragedia de estos padres de familias, que para salvar la vida de sus hijos han salido a la calle a manifestarse e incluso a buscar cerrar el aeropuerto esperando una respuesta que los saque de la desesperación.

No podemos permitir que ningún niño se quede sin recibir su tratamiento para vencer al cáncer. Tenemos que unirnos y alzar nuestra voz.

Se tiene que trabajar en la generación de empleos; mejorar la estrategia de seguridad, porque los “abrazos” no están funcionando frente a los “balazos”, y no permitir excesos en la nueva ley para los contribuyentes.

Hay mucho por hacer, antes que poner como prioridad la venta de un avión.

¡No nos dejemos engañar!

Cortinas de humo y alas


En una estrategia de comunicación las famosas “cajas Chinas” son utilizadas como distractores para desviar la atención o esconder temas, crisis o mentiras y el ejemplo más claro de ello se dio la semana pasada con la “rifa del avión presidencial”.

El tema aeronáutico le ha venido bien a una Administración que urge de distractores para que no veamos la realidad nacional.

Recordemos que este tema también fue recurrente durante la campaña electoral de Morena, cuando entre las acciones que prometió para transformar al país se encontraba la venta del avión presidencial, que “no lo tenía ni Obama”.

El avión, que sustituyó al Benito Juárez, servía para trasladar, de manera segura, a los Presidentes en sus giras nacionales e internacionales. ¡Y para eso debería seguir funcionando! Pero, en lugar de esto, se ha utilizado como botín político.

Sin embargo, durante todo este tiempo, el gobierno de Morena nos ha mentido o nos ha querido engañar: la venta es imposible de ejecutarse, porque el avión no nos pertenece. Y, en dado caso que se pudiera vender, la transacción estimaría enormes pérdidas para México, igual que mantenerlo “estacionado”.

Pero, en lugar de esto, de este burdo distractor, sociedad y gobierno, debemos enfocarnos en nuestro país. ¡Destruir no es la opción!

Estamos ante la peor crisis de salud, en la que por falta de medicamentos niñas y niños están en riesgo de morir.

Estamos ante la tragedia de estos padres de familias, que para salvar la vida de sus hijos han salido a la calle a manifestarse e incluso a buscar cerrar el aeropuerto esperando una respuesta que los saque de la desesperación.

No podemos permitir que ningún niño se quede sin recibir su tratamiento para vencer al cáncer. Tenemos que unirnos y alzar nuestra voz.

Se tiene que trabajar en la generación de empleos; mejorar la estrategia de seguridad, porque los “abrazos” no están funcionando frente a los “balazos”, y no permitir excesos en la nueva ley para los contribuyentes.

Hay mucho por hacer, antes que poner como prioridad la venta de un avión.

¡No nos dejemos engañar!