/ jueves 21 de noviembre de 2019

Lechedevirgen Trimegisto: Arte disruptivo

Inspirado en su propia experiencia y en temas relacionados con la disidencia sexual, la violencia, la enfermedad y la muerte, el performancero queretano llevó su propuesta artística a Francia y España

Tras recibir un trasplante de riñón, el artista de performance Lechedevirgen Trimegisto regresó a los escenarios queretanos este año y se embarcó en una gira artística por Francia y España, llevando consigo tres performance y un taller decolonial, antirracista y transfeminista en la maleta.

A su regreso, el creador habló con BARROCO sobre su viaje, señalando estar satisfecho por retomar su carrera en compañía del artista multimedia Sorshamn Lara, pues asegura que en algún momento llegó a pensar que no continuaría con su labor y mucho menos fuera de México.

Inspirado en su propia experiencia y en temas relacionados con la disidencia sexual, la violencia, la enfermedad y la muerte, Lechedevirgen inició su recorrido por el centro cultural parisino La Mutinerie: un espacio transfeminista e icónico para la escena nocturna LGBTTT+ donde presentó “Salón de belleza”. Se trata de un performance que discurre y critica los ideales hegemónicos de belleza –tanto femeninos como masculinos–, popularizados por el arte desde la antigüedad hasta los mass media.

“Ciertos estereotipos son instaurados a través de una cultura dominante y a partir de ahí se ejercen una serie de fuerzas que generan violencias que se encarnan en los cuerpos y que muchas veces no estamos conscientes de ello. Lo que muestro es cómo funcionan estos mecanismos de modificación corporal, porque al final de cuentas toda la industria de la belleza tiene que ver con ello, así sea desde un tinte de cabello hasta una cirugía plástica”, detalla Trimegisto y explica que la intención del proyecto es evidenciar los mecanismos de opresión, que son internalizados por las personas a partir de esos ideales.

A través de t.i.c.t.a.c, un espacio decolonial, antirracista y transfeminista –ubicado en Barcelona, España–, la dupla impartió “Cuerpos de color”: taller que reúne una serie de reflexiones en torno al cuerpo, los estudios de género, los feminismos y el decolonialismo, con el objetivo de tejer puentes entre América y Europa, “ trazando un mapa de trabajo que permita navegar entre diferentes posturas políticas al interior del arte, la teoría y el activismo”, señala.

Foto: cortesía | Lechedevirgen Trimegisto

En la misma ciudad, pero en Antic Teatre, el artista presentó por primera vez fuera del país “El árbol de sangre”; un performance inspirado en su historia con la hemodiálisis y en su experiencia vivida durante la terapia de sustitución renal.

Como última parada, los artistas fueron invitados a participar en la exposición OU\/ ERT: Phytophilie- Chlorophobie- Savoirs Situés, en Bourges, Francia; donde coincidieron con otros creadores mexicanos como la artista trans “La Bruja de Texcoco” y Gilberto Esparza, miembro del Sistema Nacional de Creadores.

La obra elegida por Trimegisto para esta muestra que se llevó a cabo en el marco de la conmemoración del quinto centenario mortuorio de Leonardo Da Vinci, fue “Transplantaciones inmateriales”, una colección en la que discurre sobre su experiencia como paciente transplantado y su vivencia al momento de enfrentarse con la cirugía.

Retomando las cirugías psíquicas y espirituales de Haití y del Caribe, el artista traslada el ritual tradicional de curación a su performance, develando el proceso en el que simbólicamente se materializa la enfermedad de las personas para poder extirparla.

“Me baso en esta idea de las cirugías psíquicas y lo combino con la cuestión del trasplante y utilizo una planta que se llama la Rosa de Jericó, que es una planta que en México se da mucho, que puede permanecer cerrada durante mucho tiempo, incluso años; parece que está muerta, que está seca, pero al momento de tener contacto con la humedad o con el agua vuelve abrirse y vuelve a vivir, a ponerse verde. Esto ha funcionado como metáfora de resurrección, es como un símbolo para la vida y la muerte, y lo que yo hacía en el performance es trasplantar estas rosas de Jericó en el cuerpo de las personas de manera metafórica, a propósito de mi propia experiencia al enfrentarme con la etapa terminal y volver a nacer después del trasplante, con esta idea de la resurrección y del trasplante como algo que nos une con el mundo vegetal”, describe.

Detallando así cómo lo esotérico y lo clínico se confrontan en este proyecto, así como los saberes de la medicina occidental y la herbolaria, además de otras formas de curación tradicional.

Tras recibir un trasplante de riñón, el artista de performance Lechedevirgen Trimegisto regresó a los escenarios queretanos este año y se embarcó en una gira artística por Francia y España, llevando consigo tres performance y un taller decolonial, antirracista y transfeminista en la maleta.

A su regreso, el creador habló con BARROCO sobre su viaje, señalando estar satisfecho por retomar su carrera en compañía del artista multimedia Sorshamn Lara, pues asegura que en algún momento llegó a pensar que no continuaría con su labor y mucho menos fuera de México.

Inspirado en su propia experiencia y en temas relacionados con la disidencia sexual, la violencia, la enfermedad y la muerte, Lechedevirgen inició su recorrido por el centro cultural parisino La Mutinerie: un espacio transfeminista e icónico para la escena nocturna LGBTTT+ donde presentó “Salón de belleza”. Se trata de un performance que discurre y critica los ideales hegemónicos de belleza –tanto femeninos como masculinos–, popularizados por el arte desde la antigüedad hasta los mass media.

“Ciertos estereotipos son instaurados a través de una cultura dominante y a partir de ahí se ejercen una serie de fuerzas que generan violencias que se encarnan en los cuerpos y que muchas veces no estamos conscientes de ello. Lo que muestro es cómo funcionan estos mecanismos de modificación corporal, porque al final de cuentas toda la industria de la belleza tiene que ver con ello, así sea desde un tinte de cabello hasta una cirugía plástica”, detalla Trimegisto y explica que la intención del proyecto es evidenciar los mecanismos de opresión, que son internalizados por las personas a partir de esos ideales.

A través de t.i.c.t.a.c, un espacio decolonial, antirracista y transfeminista –ubicado en Barcelona, España–, la dupla impartió “Cuerpos de color”: taller que reúne una serie de reflexiones en torno al cuerpo, los estudios de género, los feminismos y el decolonialismo, con el objetivo de tejer puentes entre América y Europa, “ trazando un mapa de trabajo que permita navegar entre diferentes posturas políticas al interior del arte, la teoría y el activismo”, señala.

Foto: cortesía | Lechedevirgen Trimegisto

En la misma ciudad, pero en Antic Teatre, el artista presentó por primera vez fuera del país “El árbol de sangre”; un performance inspirado en su historia con la hemodiálisis y en su experiencia vivida durante la terapia de sustitución renal.

Como última parada, los artistas fueron invitados a participar en la exposición OU\/ ERT: Phytophilie- Chlorophobie- Savoirs Situés, en Bourges, Francia; donde coincidieron con otros creadores mexicanos como la artista trans “La Bruja de Texcoco” y Gilberto Esparza, miembro del Sistema Nacional de Creadores.

La obra elegida por Trimegisto para esta muestra que se llevó a cabo en el marco de la conmemoración del quinto centenario mortuorio de Leonardo Da Vinci, fue “Transplantaciones inmateriales”, una colección en la que discurre sobre su experiencia como paciente transplantado y su vivencia al momento de enfrentarse con la cirugía.

Retomando las cirugías psíquicas y espirituales de Haití y del Caribe, el artista traslada el ritual tradicional de curación a su performance, develando el proceso en el que simbólicamente se materializa la enfermedad de las personas para poder extirparla.

“Me baso en esta idea de las cirugías psíquicas y lo combino con la cuestión del trasplante y utilizo una planta que se llama la Rosa de Jericó, que es una planta que en México se da mucho, que puede permanecer cerrada durante mucho tiempo, incluso años; parece que está muerta, que está seca, pero al momento de tener contacto con la humedad o con el agua vuelve abrirse y vuelve a vivir, a ponerse verde. Esto ha funcionado como metáfora de resurrección, es como un símbolo para la vida y la muerte, y lo que yo hacía en el performance es trasplantar estas rosas de Jericó en el cuerpo de las personas de manera metafórica, a propósito de mi propia experiencia al enfrentarme con la etapa terminal y volver a nacer después del trasplante, con esta idea de la resurrección y del trasplante como algo que nos une con el mundo vegetal”, describe.

Detallando así cómo lo esotérico y lo clínico se confrontan en este proyecto, así como los saberes de la medicina occidental y la herbolaria, además de otras formas de curación tradicional.

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