/ lunes 23 de octubre de 2023

Parques industriales transformaron todo en Querétaro

De no tener uno a ser referente nacional; Tremec, El Hércules y Kellog iniciaron la industrialización hace más de medio siglo

Con la existencia de más de dos decenas de parques industriales y una exportación por cerca de 15 mil millones de dólares anuales, con el casi 30% de ellos surgidos de la industria de autopartes y accesorios de vehículos automotores, según datos de la Secretaría de Economía federal, Querétaro es un referente nacional en la materia, debido principalmente a su estratégica posición en la geografía mexicana.

Aunque el desarrollo industrial se ha dado de manera exponencial a partir de la segunda mitad del siglo veinte, habría que mencionar, como los antecedentes industriales de Querétaro, aquellos obrajes que en el siglo XVIII alcanzaron un número de 20 en la ciudad y que fueron acompañados por unos 300 trapiches, que daban empleo y sustento a los queretanos de entonces; industrias todas, en mayor o menor formato, que se debilitaron ya en el siglo XIX, con la epidemia de influenza en 1806 y la guerra de independencia que internó en cárceles a más de mil prisioneros, muchos de ellos empleados de esas sencillas industrias.

Cuando en 1836 don Cayetano Rubio inició la construcción de una imponente fábrica de hilados y tejidos en lo que era el antiguo Molino Colorado, en tierras inicialmente de don Fernando de Tapia, el muy conocido Conín, dio paso también a una vocación industrial queretana, donde el área textil dominó el comercio por muchos años. Ahí, en aquella propiedad de las cercanías de la ciudad de Querétaro, que también perteneció a los descendientes de don Fernando, Diego y María Luisa; a don Juan Antonio de Urrutia y Arana, y a don Juan Antonio Fernández de Jáuregui, se inauguró, el 15 de agosto de 1846, la fábrica El Hércules, que tuvo varios dueños y muchos años de operación, hasta su cierre como empresa textil en el cercano 2019.

La importancia de El Hércules, que formaba una trilogía con La Purísima, donde hoy está el Seminario Conciliar de Querétaro, y el Molino de San Antonio, en las márgenes del río, se manifestó en su gran producción y en el desarrollo de vivienda para sus trabajadores, conformando el pueblo del mismo nombre que hoy es cabecera delegacional, y se evidenció en hechos tan significativos como que hasta ahí llegó el tranvía y fue uno de los primeros lugares en contar con servicio telefónico en Querétaro.

Pese a estos antecedentes, la nuestra se distinguió principalmente como una ciudad comercial hasta los años cincuenta del siglo XX, cuando inició un proceso de industrialización que alcanzaría su auge en los sesenta y una mayor expresión en los setenta de ese mismo siglo. Para ejemplificar esto, baste mencionar que de las algo más de 700 industrias manufactureras que tenía Querétaro en 1960, el estado pudo contar en su territorio, hacia 1975, año en el que comenzó el impulso industrial de San Juan del Río, con más de mil 300.

El llamado parque industrial, concepto creado por Alfred Marshall en Manchester, Inglaterra, en las postrimerías del siglo diecinueve, visitó Querétaro hasta ya bien entrado el siglo veinte; antes, se dio la instalación de importantes industrias que cambiaron la vida de la ciudad. Hacia 1943, en lo que era la salida a San Miguel de Allende, se instaló lo que podría ser el primer corredor industrial, antecedente de los futuros parques. Ahí vieron su construcción industrias como la Harinera Queretana, con su molino El Fénix; La Concordia, empresa textil donde trabajaron una gran cantidad de queretanos; y Carnation, que ocupó otros tantos. Algunos años después llegarían hasta la capital del Estado y a esa misma zona de la ciudad empresas como Kellogg, líder de la industria alimentaria, y Singer, fabricante de máquinas de coser.

No sería sino hasta inicios de los años sesenta del siglo XX cuando se crearía el corredor industrial de Querétaro a San Juan del Río y cuando se vieron ya asentadas aquí industrias arropadas por Ingenieros Civiles Asociados, ICA; nacerían así Industria del Hierro y Compacto, entre otras, y se detonaría la zona norponiente de la entonces aún pequeña ciudad en lo que se denominó Parques Industriales.

Fue en 1964 cuando se instalaría en Querétaro la empresa más trascendente en la historia de su industrialización: Transmisiones y Equipos Mecánicos, Tremec, fabricante de transmisiones y componentes para vehículos automotores. A su vera se crearía, en 1972 y en tierras del ejido El Salitre, el Parque Industrial Benito Juárez, uno de los asentamientos industriales de mayor solera y que detonó el crecimiento citadino de manera evidente hacia esa misma zona norponiente de la capital queretana.

La importancia de Tremec para Querétaro fue, desde su inauguración con la presencia del entonces primer mandatario estatal, Manuel González de Cosío, manifiesta; llegó a tener, en su mejor momento 7 mil empleados y a exportar autopartes a Canadá, Australia, Venezuela, China, Japón, India, Corea, y desde luego, a varios países de Europa y a Estados Unidos, nación esta que acaparó el 70% de su producción.

A partir de ese emblemático año de 1960 y por tres lustros, la oferta de empleo creció más de 500%, y la industria manufacturera pasó de contar con cerca de 750 empresas a más de mil 300.

Con el paso de los años y la llegada de una impresionante cantidad de nuevos habitantes a Querétaro, incrementada de manera significativa tras el sismo sufrido en la capital del país en 1985, se inauguró en 1990 y con la presencia del presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, el Parque Industrial Bernardo Quintana, el más grande de la entidad, en un espacio destinado para ello de más de 300 hectáreas. Ahí realizan su producción unas 260 empresas que emplean a 18 mil trabajadores.

Para 1997, y con un esfuerzo conjunto de los gobiernos estatal y municipal con la iniciativa privada, se crea el Parque Industrial Querétaro, en un punto estratégico en la coincidencia terrestre del Libramiento a San Luis Potosí y las carreteras a la capital potosina y a San Miguel de Allende. Ahí, con todos los adelantos de servicios e infraestructura, se asentaron 85 empresas que dan empleo a alrededor de 11 mil trabajadores.

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Con la llegada de nuevas vocaciones industriales, entre las que destaca la aeronáutica, Querétaro ha visto nacer en los más recientes años una gran cantidad de parques industriales, hasta alcanzar 21, entre los que pueden contarse, el de Alta Tecnología, el Aeropuerto, Calamanda, Pyme, o Venta Park, por mencionar sólo a algunos. Prácticamente todos ellos asentados en cinco municipios queretanos: Querétaro, con la mayoría, además de El Marqués, Colón, San Juan del Río y Corregidora.

Alrededor de 15 mil millones de dólares en ventas anuales de las industrias queretanas son reconocidas en el portal de la Secretaría de Economía federal, mientras que la Asociación Mexicana de Parques Industriales tiene afiliados 20 con domicilio en nuestro Estado. Lo anterior convierte a Querétaro en una de las entidades mexicanas con mayor producción y crecimiento del país y a su ciudad capital en una de las cuatro de mayor importancia. También Querétaro, de acuerdo al INEGI, es uno de los estados del país con crecimientos de producción más pronunciados.


Con la existencia de más de dos decenas de parques industriales y una exportación por cerca de 15 mil millones de dólares anuales, con el casi 30% de ellos surgidos de la industria de autopartes y accesorios de vehículos automotores, según datos de la Secretaría de Economía federal, Querétaro es un referente nacional en la materia, debido principalmente a su estratégica posición en la geografía mexicana.

Aunque el desarrollo industrial se ha dado de manera exponencial a partir de la segunda mitad del siglo veinte, habría que mencionar, como los antecedentes industriales de Querétaro, aquellos obrajes que en el siglo XVIII alcanzaron un número de 20 en la ciudad y que fueron acompañados por unos 300 trapiches, que daban empleo y sustento a los queretanos de entonces; industrias todas, en mayor o menor formato, que se debilitaron ya en el siglo XIX, con la epidemia de influenza en 1806 y la guerra de independencia que internó en cárceles a más de mil prisioneros, muchos de ellos empleados de esas sencillas industrias.

Cuando en 1836 don Cayetano Rubio inició la construcción de una imponente fábrica de hilados y tejidos en lo que era el antiguo Molino Colorado, en tierras inicialmente de don Fernando de Tapia, el muy conocido Conín, dio paso también a una vocación industrial queretana, donde el área textil dominó el comercio por muchos años. Ahí, en aquella propiedad de las cercanías de la ciudad de Querétaro, que también perteneció a los descendientes de don Fernando, Diego y María Luisa; a don Juan Antonio de Urrutia y Arana, y a don Juan Antonio Fernández de Jáuregui, se inauguró, el 15 de agosto de 1846, la fábrica El Hércules, que tuvo varios dueños y muchos años de operación, hasta su cierre como empresa textil en el cercano 2019.

La importancia de El Hércules, que formaba una trilogía con La Purísima, donde hoy está el Seminario Conciliar de Querétaro, y el Molino de San Antonio, en las márgenes del río, se manifestó en su gran producción y en el desarrollo de vivienda para sus trabajadores, conformando el pueblo del mismo nombre que hoy es cabecera delegacional, y se evidenció en hechos tan significativos como que hasta ahí llegó el tranvía y fue uno de los primeros lugares en contar con servicio telefónico en Querétaro.

Pese a estos antecedentes, la nuestra se distinguió principalmente como una ciudad comercial hasta los años cincuenta del siglo XX, cuando inició un proceso de industrialización que alcanzaría su auge en los sesenta y una mayor expresión en los setenta de ese mismo siglo. Para ejemplificar esto, baste mencionar que de las algo más de 700 industrias manufactureras que tenía Querétaro en 1960, el estado pudo contar en su territorio, hacia 1975, año en el que comenzó el impulso industrial de San Juan del Río, con más de mil 300.

El llamado parque industrial, concepto creado por Alfred Marshall en Manchester, Inglaterra, en las postrimerías del siglo diecinueve, visitó Querétaro hasta ya bien entrado el siglo veinte; antes, se dio la instalación de importantes industrias que cambiaron la vida de la ciudad. Hacia 1943, en lo que era la salida a San Miguel de Allende, se instaló lo que podría ser el primer corredor industrial, antecedente de los futuros parques. Ahí vieron su construcción industrias como la Harinera Queretana, con su molino El Fénix; La Concordia, empresa textil donde trabajaron una gran cantidad de queretanos; y Carnation, que ocupó otros tantos. Algunos años después llegarían hasta la capital del Estado y a esa misma zona de la ciudad empresas como Kellogg, líder de la industria alimentaria, y Singer, fabricante de máquinas de coser.

No sería sino hasta inicios de los años sesenta del siglo XX cuando se crearía el corredor industrial de Querétaro a San Juan del Río y cuando se vieron ya asentadas aquí industrias arropadas por Ingenieros Civiles Asociados, ICA; nacerían así Industria del Hierro y Compacto, entre otras, y se detonaría la zona norponiente de la entonces aún pequeña ciudad en lo que se denominó Parques Industriales.

Fue en 1964 cuando se instalaría en Querétaro la empresa más trascendente en la historia de su industrialización: Transmisiones y Equipos Mecánicos, Tremec, fabricante de transmisiones y componentes para vehículos automotores. A su vera se crearía, en 1972 y en tierras del ejido El Salitre, el Parque Industrial Benito Juárez, uno de los asentamientos industriales de mayor solera y que detonó el crecimiento citadino de manera evidente hacia esa misma zona norponiente de la capital queretana.

La importancia de Tremec para Querétaro fue, desde su inauguración con la presencia del entonces primer mandatario estatal, Manuel González de Cosío, manifiesta; llegó a tener, en su mejor momento 7 mil empleados y a exportar autopartes a Canadá, Australia, Venezuela, China, Japón, India, Corea, y desde luego, a varios países de Europa y a Estados Unidos, nación esta que acaparó el 70% de su producción.

A partir de ese emblemático año de 1960 y por tres lustros, la oferta de empleo creció más de 500%, y la industria manufacturera pasó de contar con cerca de 750 empresas a más de mil 300.

Con el paso de los años y la llegada de una impresionante cantidad de nuevos habitantes a Querétaro, incrementada de manera significativa tras el sismo sufrido en la capital del país en 1985, se inauguró en 1990 y con la presencia del presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, el Parque Industrial Bernardo Quintana, el más grande de la entidad, en un espacio destinado para ello de más de 300 hectáreas. Ahí realizan su producción unas 260 empresas que emplean a 18 mil trabajadores.

Para 1997, y con un esfuerzo conjunto de los gobiernos estatal y municipal con la iniciativa privada, se crea el Parque Industrial Querétaro, en un punto estratégico en la coincidencia terrestre del Libramiento a San Luis Potosí y las carreteras a la capital potosina y a San Miguel de Allende. Ahí, con todos los adelantos de servicios e infraestructura, se asentaron 85 empresas que dan empleo a alrededor de 11 mil trabajadores.

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Con la llegada de nuevas vocaciones industriales, entre las que destaca la aeronáutica, Querétaro ha visto nacer en los más recientes años una gran cantidad de parques industriales, hasta alcanzar 21, entre los que pueden contarse, el de Alta Tecnología, el Aeropuerto, Calamanda, Pyme, o Venta Park, por mencionar sólo a algunos. Prácticamente todos ellos asentados en cinco municipios queretanos: Querétaro, con la mayoría, además de El Marqués, Colón, San Juan del Río y Corregidora.

Alrededor de 15 mil millones de dólares en ventas anuales de las industrias queretanas son reconocidas en el portal de la Secretaría de Economía federal, mientras que la Asociación Mexicana de Parques Industriales tiene afiliados 20 con domicilio en nuestro Estado. Lo anterior convierte a Querétaro en una de las entidades mexicanas con mayor producción y crecimiento del país y a su ciudad capital en una de las cuatro de mayor importancia. También Querétaro, de acuerdo al INEGI, es uno de los estados del país con crecimientos de producción más pronunciados.


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