/ miércoles 1 de mayo de 2019

¡Larga vida al circo! La tradición circense no muere en Querétaro

Pese a la prohibición de animales en los circos y la crisis que trajo esa decisión a las grandes compañías, este arte escénico sigue vivo en las calles, casonas y hasta en las oficinas de esta entidad

¿Quién no recuerda la algarabía que se desataba en la ciudad con la llegada de una nueva caravana de circo? Las multitudes se aglutinaban en las calles viendo pasar las casas rodantes de los cirqueros, y las enormes jaulas con leones y elefantes. Sobresaltados y con las bocas abiertas, los niños señalaban con sus pequeñas manos la colorida columna de remolques, esperando encontrar al siguiente día, erigida sobre las casas como un gran gigante, a la carpa.

La prohibición de la exhibición de animales en los circos, en 2015, y la consecuente disminución de la venta de entradas y los altos costos para la producción de nuevos espectáculos, ha generado en México, y todo el mundo, la paulatina desaparición de compañías completas de cirqueros.

No obstante, desde hace décadas, el circo se ha transmutado. Los clowns, malabaristas, monociclistas, tragafuegos y zanqueros han encontrado en los cruceros, las plazas y los jardines de las urbes, nuevos escenarios para sus shows.

A la manera tradicional, viajan a solas o en grupos por todas las ciudades y pueblos del país, motivados por encontrar en esta expresión artística, otra opción para subsistir.

De acuerdo con la comunidad de cirqueros en Querétaro, la presencia de esta nueva forma de hacer circo comienza a notarse en la ciudad a partir de los noventas, a través del trabajo de agrupaciones como la Compañía Circo Teatro, misma que arropó y formó a jóvenes y niños, que hoy encabezan sus propios proyectos circenses.

En esta nueva edición de BARROCO reunimos la visión y experiencia de tres proyectos que, desde diferentes enfoques, contribuyen a la visibilización y vigencia del circo en el estado.

Tlachco se ha dedicado a promover el circo en la entidad, a través de páginas como CirQro. / Fotos: Martín Venegas, Fernando Reyes y cortesía

El circo en el Centro Histórico

“Perdí mi carpa hace un año y medio”, suelta Arturo Arias, mejor conocido como “Ruffo” entre la comunidad, apenas cruza la puerta de las nuevas instalaciones de su compañía, ubicada en la calle Vergara no. 17, del Centro Histórico.

“Presenté mi proyecto en dos administraciones, pero siempre me decían: Vamos llegando, vamos saliendo, siempre fue un rollo así”, dice mientras extiende sobre la mesa de su oficina un nuevo cartel en el que se lee: “El circo de las tres pistas”. Se trata de un show circense que dará a conocer más adelante, a cargo de Los Storwberry Clowns, Los Banyasos y la Compañía Circo Teatro, con el que Ruffo busca recabar recursos para organizar en 2020, el primer Festival de Circo en la ciudad.

Este espectáculo tendrá lugar el próximo 19 de mayo, a las 19:00 horas, en el Teatro de la Ciudad; para el cual, pese a que es un recinto público, Ruffo tuvo que llegar a un arreglo con la administración municipal, pues le solicitaban una comisión de 30% sobre las ganancias “o una garantía de entre 10 mil y 12 mil pesos”.

“Son 12 artistas, ¿quién les va a pagar si el boletaje no se vende? Además, hay que cubrir viáticos, pagar a los técnicos, impresiones… en promedio vamos a generar una ganancia de 10 mil pesos, pero conviene cuando lo ves por el lado de que el show se organiza para el rescate y la promoción de la cultura circense”, asegura el artista, quien comparte que el acuerdo final fue que 12 zanqueros de esta compañía trabajarían de manera gratuita durante el Festival de la Ciudad Maxei 2019, a cambio del préstamo de las instalaciones del teatro.

Ruffo llegó con su proyecto a Querétaro en 1998, luego de viajar por casi todo el país, y de sumergirse durante dos años en la selva chiapaneca, donde sin una retribución económica a cambio, junto con otros colegas llevó la magia del circo a los lugares más remotos.

Ar Tsant´i ofrece el circo empresarial, trasladando de la carpa a las fábricas y oficinas, las técnicas circenses.

“La mirada de los queretanos es ruda, fuerte… como de pocos amigos; no estábamos acostumbrados a esa mirada, de hecho, llegamos a pensar en un principio que todo mundo nos agredía, pero nos acostumbramos”, relata el jalisciense, quien cuando arribó a la ciudad cuenta que el padre del templo de la Cruz de los Milagros, fue quien le permitió dar su espectáculo en el atrio de la esta iglesia, pues estaba prohibido hacerlo en las plazas y jardines de Querétaro.

“Ruffo, ¡ya no puedes estar más aquí!, juntas a mucha gente en el atrio y de repente ya no quieren entrar a misa por quedarse en tu show”, recuerda que le dijo el sacerdote, por lo que tuvo que trasladarse a Plaza Fundadores y, más tarde, al atrio de San Francisco, donde el presbítero también le dio permiso para presentarse, siendo esta su primera plaza formal y en donde llegó a reunir a 500 personas en torno a un espectáculo.

Posteriormente los reubicaron en Jardín Zenea, Plaza Constitución y Jardín Corregidora, donde “duramos 15 años con un permiso como comerciantes ambulantes; nunca nos dieron uno como artistas urbanos o populares, y fue el mismo pueblo, no el Gobierno del Estado ni la Secretaría de Cultura, quienes nos ayudaron a conseguir los permisos para que nos dejaran de molestar los inspectores”.

Durante ese tiempo, niños y jóvenes, incluyendo el artista Jerónimo Rabell, se fueron sumando al proyecto de Ruffo, quien a la par de los espectáculos compartió con ellos diferentes técnicas artísticas, como el clown.

“Rabell era el niño que siempre estaba esperando a que llegara… era el bendito Jerónimo. Si, era todo un caso… Haz de cuenta que llegaba y se sentaba, y cuando yo habría mi maleta, gritaba: ¡hey! va a sacar un perrito de ahí, y va a hacer esto, y va a hacer el otro, y me mataba los chistes.. así que dije, ok. Eres un niño hiperactivo y medio loquito- risas- pues vente”, recuerda.

Al equipo pronto se unió Osvaldo Delgado e Iván Martínez, considerado en la actualidad como uno de los mejores monociclistas de México, y quien ganó un Encuentro de Circo Joven en Carpa Astros del Circo Atayde Hermanos.

En 2009, la compañía decidió salir de las calles y consolidar su proyecto dentro de un recinto ubicado sobre la calle Pasteur, al que pronto se sumaron otros artistas. Cuando había show, los zanqueros salían a las plazas y jardines cercanos a invitar a la gente a pasar al circo, un espacio que con ayuda del público fueron construyendo a través de los años.

Los clowns, malabaristas, monociclistas, tragafuegos y zanqueros han encontrado en cruceros, plazas y jardines, nuevos escenarios para sus shows.

“¿Que cómo lo logré? Con el apoyo de la misma gente. Les decíamos: oigan, no nos está apoyando gobierno, necesitamos de su apoyo (…) y entonces empezaron a llegar botes de pintura, bultos de cemento y hasta un señor nos dijo: yo tengo una textilera, les regalo los telones, pero vayan por ellos”, platica.

Luego de 15 años de funciones, y de germinarse otros proyectos circenses en sus instalaciones, tuvieron que reinstalarse a su actual sede, donde al igual que en el otro circo, dan capacitaciones en las diferentes técnicas de circo, y presentan sus espectáculos.

“Antes no había proyectos circenses en Querétaro, nosotros empezamos a prender ese fueguito, a arropar a mucha gente… la mayoría de las compañías han pasado por el circo teatro, si no como colaboradores directos, han trabajado en alguna de nuestras temporadas”, asegura.

Aunque asevera que no existen compañías de circo en la ciudad como en otros estados, confirma que hay muchos artistas independientes que, como en el caso de Banyasos –conformado por Lars Uribe y Alejandro Pizano- unen su talento para consolidar al circo entre las expresiones artísticas de la entidad.

Finalmente, reconoce que a comparación de otros años, en 2019 se ha visto una mayor cercanía de los exponentes de este arte en la entidad, pues tan solo a principios de este mes, algunos se organizaron para celebrar con el público el Día Internacional del Circo Social, en Alameda Hidalgo.

“Cada una esta aportando desde su trinchera, como Ar Tsant´i y su enlace con el circo social; Jerónimo Rabell, que ha traído mucha gente de las convenciones de circo; Circo Teatro que hace funciones constantemente para no dejar morir la tradición del espectáculo circense, y los payasos callejeros, que hacen también su labor popular”, puntualizó.

Actualmente, Compañía Circo Teatro cuenta con 27 espectáculos y ha representado al país en festivales en Venezuela, Colombia, Brasil, Argentina, Chile, Perú, España y Estados Unidos. También forma parte de la asociación “Arte, Payasos y Cultura”, a través de la que se busca ofrecer capacitaciones y certificaciones a los artistas urbanos, para que puedan trabajar en las calles.

Jerónimo Rabell, uno de los discípulos de Ruffo, ahora es una de las referencias de clown queretano.

El circo llega a la oficina

“Lo que experimentas desde el circo es una excelente metáfora de lo que emocionalmente vivimos”, dice Mariana Martínez, psicóloga educativa que junto con otros especialistas, hace cinco años creó Ar Tsant´i.

Su nombre en hñähñu quiere decir círculo, y al igual que esta figura geométrica, la iniciativa busca generar espacios inclusivos en donde, utilizando técnicas como el malabar, la acrobacia, la danza aérea, el equilibrio y la expresión corporal, se puedan desarrollar habilidades para la vida y prevenir la violencia.

Tras la experiencia de trabajar en T@dos Estamos Por una Esperanza (T.E.P.E) con esta metodología - creada y difundida por el Circo du Solei en todo el mundo- y de recibir una capacitación con Machincuepa Circo Social, Ar Tsant´i decidió llevarla a diferentes espacios.

Con el proyecto “Sembrandocirco”, la organización acercó el circo social a diferentes comunidades de Amealco, así como a barrios tradicionales de Querétaro como San Sebastián y El Tepetate, donde previo a un diagnóstico, el equipo aproximó diferentes herramientas para que niñas, niños y jóvenes detectaran por sí mismos sus principales dificultades a la hora de socializar con el otro y la otra.

Actualmente, para sostener estos proyectos sociales, la organización ha incursionado en el área comercial con el circo empresarial, trasladando de la carpa a las fábricas y oficinas, estas técnicas circenses.

Los Storwberry Clowns, Los Banyasos y la Compañía Circo Teatro buscan recabar recursos para organizar, en 2020, el primer Festival de Circo en la ciudad.

A través de proyectos como “Equilibrando a mi equipo de Trabajo”, la psicóloga explica que motivan a las empresas a considerar el “salario emocional”, para mejorar el desempeño de sus trabajadores, aumentar la productividad y disminuir la rotación de personal.

“Todas venimos de organizaciones de la sociedad civil, y hemos visto que es muy complicado sostenerla solamente con proyectos y donativos; entonces, como estrategia, decidimos abrir una brecha de circo empresarial que ayude a sostener el circo social”, asegura.

De esta manera, extrayendo al circo de la idea convencional de la carpa, donde el público solo puede participar desde las gradas, Ar Tsant´i promueve el aprendizaje a través de la experiencia, utilizando la metodología del circo social para diagnosticar y trabajar con dificultades a nivel personal y social.

“Malabareando el estrés” y “Dejar hablar al cuerpo” son otros de sus proyectos, que integran a “Circo Contemporáneo”; otra área de acción de esta organización, que busca acercar a todo el público tanto a la metodología como a esta expresión artística, con talleres y espectáculos mensuales en hoteles boutique.

“Acá las producciones son muy pobres… muy pobres”

“Todos somos pelotas, todos somos malabareables, mejorables; todos tenemos un truco bajo la manga”, dice Jerónimo Rabell, cuando se le pregunta el significado de Tlachco, el nombre de su agrupación, que en náhuatl quiere decir: lugar del juego de pelota.

“Decadente Chou” es uno de los proyectos que ha distinguido a esta compañía. Se trata del espectáculo de un payaso vagabundo llamado Furúnculo Mugrosín, personaje que sirve de metáfora a Rabell para hablar de la situación económica y social en la que viven los artistas en la entidad.

“Acá las producciones son muy pobres… muy pobres. Mi espectáculo Decadente Chou está enfocado en ese tema. Aquí no hay cómo producir un espectáculo de calidad, con los trucos de magia, el atuendo, la escenografía, la utilería necesaria para hacerlo, entonces, ¿qué hago? Con toda la basura que tengo entre mis cosas creo un espectáculo y, aunque mi producción está hecha a base de basura, lo que sí puedo sostener es que atrás hay mucha formación y mucho entrenamiento”, asevera el artista.

Actualmente, Tlachco busca ser una plataforma que visibilice el trabajo de otros exponentes nacionales e internacionales del arte circense en el mundo digital, y a través del foro de Corral de Comedias, donde ya se han presentado agrupaciones como Circo Místico y Lookman Circo.

La Compañía Circo Teatro, desde 1998, ha arropado a jóvenes y niños. / Fotos: Martín Venegas, Fernando Reyes y cortesía

“Hemos abierto el foro para que compañías se presenten y hagan sus peripecias, aunque con muy poco público”, lamenta Rabell, quien asegura que en parte se debe a la poca difusión que se le ha hecho a esta expresión artística en la entidad, y a la falta de espacio para hacerlo, “pese a que somos el segundo corredor teatral más grande de la República; tenemos 61 compañías activas, pero no la suficiente infraestructura, eso es responsabilidad de los gobernantes”.

Desde su fundación en 2009, Tlachco se ha dedicado a promover el circo en la entidad, a través de páginas como CirQro, donde “la gente se pone de acuerdo para entrenar en lugares públicos como Jardín Guerrero”, y eventos como el primer encuentro “Tlachtli”, organizado en 2014, en el marco del Día Internacional del Malabarismo.

Pero “aún nos falta mucho enfoque aquí, porque se hace lo que se puede con lo que hay. Antes, no había donde aprender a hacer circo. Yo inicié en la calle, con Ruffo, él llegó aquí cuando tenía siete u ocho años. Me gustaba mucho ir a verlo. Yo era el niño que molestaba al payaso y le arruinaba sus números, porque ya me los sabía todos, y como karma, terminé trabajando para él nueve años- risas-. Luego tuve que irme a otros lugares para seguir aprendiendo, estudie la técnica de clown en Europa, en el Ateneu Popular de Nou Barris, en Barcelona, pero en general aprendí de circo de modo empírico; copiando y reproduciendo a grandes artistas. De hecho, conservo corporalidades de un chingo de payasos, tengo gajos de cada artista”, platica el artista queretano, quien además de reconocer a Ruffo como pionero del circo contemporáneo en la ciudad, menciona a Yolanda García, aerealista y promotora del proyecto Circo Hecho a Mano, como la responsable de acercar a “importantes pedagogos de circo a Querétaro, como Tato Villanueva y Leticia Vetrano”, que han permitido mejor la técnica y la base técnica de la comunidad cirquera en el estado.

¿Quién no recuerda la algarabía que se desataba en la ciudad con la llegada de una nueva caravana de circo? Las multitudes se aglutinaban en las calles viendo pasar las casas rodantes de los cirqueros, y las enormes jaulas con leones y elefantes. Sobresaltados y con las bocas abiertas, los niños señalaban con sus pequeñas manos la colorida columna de remolques, esperando encontrar al siguiente día, erigida sobre las casas como un gran gigante, a la carpa.

La prohibición de la exhibición de animales en los circos, en 2015, y la consecuente disminución de la venta de entradas y los altos costos para la producción de nuevos espectáculos, ha generado en México, y todo el mundo, la paulatina desaparición de compañías completas de cirqueros.

No obstante, desde hace décadas, el circo se ha transmutado. Los clowns, malabaristas, monociclistas, tragafuegos y zanqueros han encontrado en los cruceros, las plazas y los jardines de las urbes, nuevos escenarios para sus shows.

A la manera tradicional, viajan a solas o en grupos por todas las ciudades y pueblos del país, motivados por encontrar en esta expresión artística, otra opción para subsistir.

De acuerdo con la comunidad de cirqueros en Querétaro, la presencia de esta nueva forma de hacer circo comienza a notarse en la ciudad a partir de los noventas, a través del trabajo de agrupaciones como la Compañía Circo Teatro, misma que arropó y formó a jóvenes y niños, que hoy encabezan sus propios proyectos circenses.

En esta nueva edición de BARROCO reunimos la visión y experiencia de tres proyectos que, desde diferentes enfoques, contribuyen a la visibilización y vigencia del circo en el estado.

Tlachco se ha dedicado a promover el circo en la entidad, a través de páginas como CirQro. / Fotos: Martín Venegas, Fernando Reyes y cortesía

El circo en el Centro Histórico

“Perdí mi carpa hace un año y medio”, suelta Arturo Arias, mejor conocido como “Ruffo” entre la comunidad, apenas cruza la puerta de las nuevas instalaciones de su compañía, ubicada en la calle Vergara no. 17, del Centro Histórico.

“Presenté mi proyecto en dos administraciones, pero siempre me decían: Vamos llegando, vamos saliendo, siempre fue un rollo así”, dice mientras extiende sobre la mesa de su oficina un nuevo cartel en el que se lee: “El circo de las tres pistas”. Se trata de un show circense que dará a conocer más adelante, a cargo de Los Storwberry Clowns, Los Banyasos y la Compañía Circo Teatro, con el que Ruffo busca recabar recursos para organizar en 2020, el primer Festival de Circo en la ciudad.

Este espectáculo tendrá lugar el próximo 19 de mayo, a las 19:00 horas, en el Teatro de la Ciudad; para el cual, pese a que es un recinto público, Ruffo tuvo que llegar a un arreglo con la administración municipal, pues le solicitaban una comisión de 30% sobre las ganancias “o una garantía de entre 10 mil y 12 mil pesos”.

“Son 12 artistas, ¿quién les va a pagar si el boletaje no se vende? Además, hay que cubrir viáticos, pagar a los técnicos, impresiones… en promedio vamos a generar una ganancia de 10 mil pesos, pero conviene cuando lo ves por el lado de que el show se organiza para el rescate y la promoción de la cultura circense”, asegura el artista, quien comparte que el acuerdo final fue que 12 zanqueros de esta compañía trabajarían de manera gratuita durante el Festival de la Ciudad Maxei 2019, a cambio del préstamo de las instalaciones del teatro.

Ruffo llegó con su proyecto a Querétaro en 1998, luego de viajar por casi todo el país, y de sumergirse durante dos años en la selva chiapaneca, donde sin una retribución económica a cambio, junto con otros colegas llevó la magia del circo a los lugares más remotos.

Ar Tsant´i ofrece el circo empresarial, trasladando de la carpa a las fábricas y oficinas, las técnicas circenses.

“La mirada de los queretanos es ruda, fuerte… como de pocos amigos; no estábamos acostumbrados a esa mirada, de hecho, llegamos a pensar en un principio que todo mundo nos agredía, pero nos acostumbramos”, relata el jalisciense, quien cuando arribó a la ciudad cuenta que el padre del templo de la Cruz de los Milagros, fue quien le permitió dar su espectáculo en el atrio de la esta iglesia, pues estaba prohibido hacerlo en las plazas y jardines de Querétaro.

“Ruffo, ¡ya no puedes estar más aquí!, juntas a mucha gente en el atrio y de repente ya no quieren entrar a misa por quedarse en tu show”, recuerda que le dijo el sacerdote, por lo que tuvo que trasladarse a Plaza Fundadores y, más tarde, al atrio de San Francisco, donde el presbítero también le dio permiso para presentarse, siendo esta su primera plaza formal y en donde llegó a reunir a 500 personas en torno a un espectáculo.

Posteriormente los reubicaron en Jardín Zenea, Plaza Constitución y Jardín Corregidora, donde “duramos 15 años con un permiso como comerciantes ambulantes; nunca nos dieron uno como artistas urbanos o populares, y fue el mismo pueblo, no el Gobierno del Estado ni la Secretaría de Cultura, quienes nos ayudaron a conseguir los permisos para que nos dejaran de molestar los inspectores”.

Durante ese tiempo, niños y jóvenes, incluyendo el artista Jerónimo Rabell, se fueron sumando al proyecto de Ruffo, quien a la par de los espectáculos compartió con ellos diferentes técnicas artísticas, como el clown.

“Rabell era el niño que siempre estaba esperando a que llegara… era el bendito Jerónimo. Si, era todo un caso… Haz de cuenta que llegaba y se sentaba, y cuando yo habría mi maleta, gritaba: ¡hey! va a sacar un perrito de ahí, y va a hacer esto, y va a hacer el otro, y me mataba los chistes.. así que dije, ok. Eres un niño hiperactivo y medio loquito- risas- pues vente”, recuerda.

Al equipo pronto se unió Osvaldo Delgado e Iván Martínez, considerado en la actualidad como uno de los mejores monociclistas de México, y quien ganó un Encuentro de Circo Joven en Carpa Astros del Circo Atayde Hermanos.

En 2009, la compañía decidió salir de las calles y consolidar su proyecto dentro de un recinto ubicado sobre la calle Pasteur, al que pronto se sumaron otros artistas. Cuando había show, los zanqueros salían a las plazas y jardines cercanos a invitar a la gente a pasar al circo, un espacio que con ayuda del público fueron construyendo a través de los años.

Los clowns, malabaristas, monociclistas, tragafuegos y zanqueros han encontrado en cruceros, plazas y jardines, nuevos escenarios para sus shows.

“¿Que cómo lo logré? Con el apoyo de la misma gente. Les decíamos: oigan, no nos está apoyando gobierno, necesitamos de su apoyo (…) y entonces empezaron a llegar botes de pintura, bultos de cemento y hasta un señor nos dijo: yo tengo una textilera, les regalo los telones, pero vayan por ellos”, platica.

Luego de 15 años de funciones, y de germinarse otros proyectos circenses en sus instalaciones, tuvieron que reinstalarse a su actual sede, donde al igual que en el otro circo, dan capacitaciones en las diferentes técnicas de circo, y presentan sus espectáculos.

“Antes no había proyectos circenses en Querétaro, nosotros empezamos a prender ese fueguito, a arropar a mucha gente… la mayoría de las compañías han pasado por el circo teatro, si no como colaboradores directos, han trabajado en alguna de nuestras temporadas”, asegura.

Aunque asevera que no existen compañías de circo en la ciudad como en otros estados, confirma que hay muchos artistas independientes que, como en el caso de Banyasos –conformado por Lars Uribe y Alejandro Pizano- unen su talento para consolidar al circo entre las expresiones artísticas de la entidad.

Finalmente, reconoce que a comparación de otros años, en 2019 se ha visto una mayor cercanía de los exponentes de este arte en la entidad, pues tan solo a principios de este mes, algunos se organizaron para celebrar con el público el Día Internacional del Circo Social, en Alameda Hidalgo.

“Cada una esta aportando desde su trinchera, como Ar Tsant´i y su enlace con el circo social; Jerónimo Rabell, que ha traído mucha gente de las convenciones de circo; Circo Teatro que hace funciones constantemente para no dejar morir la tradición del espectáculo circense, y los payasos callejeros, que hacen también su labor popular”, puntualizó.

Actualmente, Compañía Circo Teatro cuenta con 27 espectáculos y ha representado al país en festivales en Venezuela, Colombia, Brasil, Argentina, Chile, Perú, España y Estados Unidos. También forma parte de la asociación “Arte, Payasos y Cultura”, a través de la que se busca ofrecer capacitaciones y certificaciones a los artistas urbanos, para que puedan trabajar en las calles.

Jerónimo Rabell, uno de los discípulos de Ruffo, ahora es una de las referencias de clown queretano.

El circo llega a la oficina

“Lo que experimentas desde el circo es una excelente metáfora de lo que emocionalmente vivimos”, dice Mariana Martínez, psicóloga educativa que junto con otros especialistas, hace cinco años creó Ar Tsant´i.

Su nombre en hñähñu quiere decir círculo, y al igual que esta figura geométrica, la iniciativa busca generar espacios inclusivos en donde, utilizando técnicas como el malabar, la acrobacia, la danza aérea, el equilibrio y la expresión corporal, se puedan desarrollar habilidades para la vida y prevenir la violencia.

Tras la experiencia de trabajar en T@dos Estamos Por una Esperanza (T.E.P.E) con esta metodología - creada y difundida por el Circo du Solei en todo el mundo- y de recibir una capacitación con Machincuepa Circo Social, Ar Tsant´i decidió llevarla a diferentes espacios.

Con el proyecto “Sembrandocirco”, la organización acercó el circo social a diferentes comunidades de Amealco, así como a barrios tradicionales de Querétaro como San Sebastián y El Tepetate, donde previo a un diagnóstico, el equipo aproximó diferentes herramientas para que niñas, niños y jóvenes detectaran por sí mismos sus principales dificultades a la hora de socializar con el otro y la otra.

Actualmente, para sostener estos proyectos sociales, la organización ha incursionado en el área comercial con el circo empresarial, trasladando de la carpa a las fábricas y oficinas, estas técnicas circenses.

Los Storwberry Clowns, Los Banyasos y la Compañía Circo Teatro buscan recabar recursos para organizar, en 2020, el primer Festival de Circo en la ciudad.

A través de proyectos como “Equilibrando a mi equipo de Trabajo”, la psicóloga explica que motivan a las empresas a considerar el “salario emocional”, para mejorar el desempeño de sus trabajadores, aumentar la productividad y disminuir la rotación de personal.

“Todas venimos de organizaciones de la sociedad civil, y hemos visto que es muy complicado sostenerla solamente con proyectos y donativos; entonces, como estrategia, decidimos abrir una brecha de circo empresarial que ayude a sostener el circo social”, asegura.

De esta manera, extrayendo al circo de la idea convencional de la carpa, donde el público solo puede participar desde las gradas, Ar Tsant´i promueve el aprendizaje a través de la experiencia, utilizando la metodología del circo social para diagnosticar y trabajar con dificultades a nivel personal y social.

“Malabareando el estrés” y “Dejar hablar al cuerpo” son otros de sus proyectos, que integran a “Circo Contemporáneo”; otra área de acción de esta organización, que busca acercar a todo el público tanto a la metodología como a esta expresión artística, con talleres y espectáculos mensuales en hoteles boutique.

“Acá las producciones son muy pobres… muy pobres”

“Todos somos pelotas, todos somos malabareables, mejorables; todos tenemos un truco bajo la manga”, dice Jerónimo Rabell, cuando se le pregunta el significado de Tlachco, el nombre de su agrupación, que en náhuatl quiere decir: lugar del juego de pelota.

“Decadente Chou” es uno de los proyectos que ha distinguido a esta compañía. Se trata del espectáculo de un payaso vagabundo llamado Furúnculo Mugrosín, personaje que sirve de metáfora a Rabell para hablar de la situación económica y social en la que viven los artistas en la entidad.

“Acá las producciones son muy pobres… muy pobres. Mi espectáculo Decadente Chou está enfocado en ese tema. Aquí no hay cómo producir un espectáculo de calidad, con los trucos de magia, el atuendo, la escenografía, la utilería necesaria para hacerlo, entonces, ¿qué hago? Con toda la basura que tengo entre mis cosas creo un espectáculo y, aunque mi producción está hecha a base de basura, lo que sí puedo sostener es que atrás hay mucha formación y mucho entrenamiento”, asevera el artista.

Actualmente, Tlachco busca ser una plataforma que visibilice el trabajo de otros exponentes nacionales e internacionales del arte circense en el mundo digital, y a través del foro de Corral de Comedias, donde ya se han presentado agrupaciones como Circo Místico y Lookman Circo.

La Compañía Circo Teatro, desde 1998, ha arropado a jóvenes y niños. / Fotos: Martín Venegas, Fernando Reyes y cortesía

“Hemos abierto el foro para que compañías se presenten y hagan sus peripecias, aunque con muy poco público”, lamenta Rabell, quien asegura que en parte se debe a la poca difusión que se le ha hecho a esta expresión artística en la entidad, y a la falta de espacio para hacerlo, “pese a que somos el segundo corredor teatral más grande de la República; tenemos 61 compañías activas, pero no la suficiente infraestructura, eso es responsabilidad de los gobernantes”.

Desde su fundación en 2009, Tlachco se ha dedicado a promover el circo en la entidad, a través de páginas como CirQro, donde “la gente se pone de acuerdo para entrenar en lugares públicos como Jardín Guerrero”, y eventos como el primer encuentro “Tlachtli”, organizado en 2014, en el marco del Día Internacional del Malabarismo.

Pero “aún nos falta mucho enfoque aquí, porque se hace lo que se puede con lo que hay. Antes, no había donde aprender a hacer circo. Yo inicié en la calle, con Ruffo, él llegó aquí cuando tenía siete u ocho años. Me gustaba mucho ir a verlo. Yo era el niño que molestaba al payaso y le arruinaba sus números, porque ya me los sabía todos, y como karma, terminé trabajando para él nueve años- risas-. Luego tuve que irme a otros lugares para seguir aprendiendo, estudie la técnica de clown en Europa, en el Ateneu Popular de Nou Barris, en Barcelona, pero en general aprendí de circo de modo empírico; copiando y reproduciendo a grandes artistas. De hecho, conservo corporalidades de un chingo de payasos, tengo gajos de cada artista”, platica el artista queretano, quien además de reconocer a Ruffo como pionero del circo contemporáneo en la ciudad, menciona a Yolanda García, aerealista y promotora del proyecto Circo Hecho a Mano, como la responsable de acercar a “importantes pedagogos de circo a Querétaro, como Tato Villanueva y Leticia Vetrano”, que han permitido mejor la técnica y la base técnica de la comunidad cirquera en el estado.

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