/ miércoles 25 de agosto de 2021

Sólo para villamelones | El Bibio y los nombres de los toros

Como El Bibio se conoce a la plaza de toros de Gijón, y tan, para algunos, extraño nombre, viene del vecindario donde el coso gijonés se ubica en esa bella ciudad bañada por el Cantábrico. Al éste de Gijón, El Bibio-Parque contiene algunos puntos de referencia importantísimos de la ciudad, como el Parque de Isabel la Católica y el Molinón, el viejo, aunque renovado, estadio de futbol, donde juega el legendario Sporting y de donde salieron figuras de la talla de Enrique Castro, “Quini”, o de David Villa, “El Guaje”. El nombre del barrio deriva de la palabra latina “bivium”, que significa bifurcación o cruce de caminos.

Y en este barrio donde cruzan los caminos de la ciudad se levanta “El Bibio”. No es Asturias una tierra que se distinga por su afición a los toros, pero en Gijón y en esa plaza de nombre singular se mantiene una tradición anual de ya muchos años. Es el reducto asturiano de la Fiesta Brava.

Y Gijón, y su Bibio, están ahora en el ojo de la información taurina del mundo, pues la actual alcaldesa de la ciudad decidió que no volvería a concesionar la plaza para que en ella se efectuaran corridas de toros. “Una ciudad que cree en la igualdad de mujeres y hombres, que cree en la integración, en las puertas abiertas a todo el mundo, no puede permitir este tipo de cosas”, aseguró Ana González tras la polémica suscitada en redes sociales por feministas y animalistas. De hecho, acotó que esta resolución estaba ya tomada y simplemente se adelantó tras los acontecimientos del pasado domingo, donde, dijo, se habían cruzada “varias rayas”.

Las “rayas” de las que habla la política de la Federación Socialista Asturiana y maestra de arte, la desigualdad y la falta simpatía con la integración, son los nombres con los que saltaron al ruedo dos toros de Daniel Ruíz, que pasaportó Morante de la Puebla: “Feminista” y “Nigeriano”. Y es que, al parecer, ella piensa que ambos nombres reflejan un ataque a la mujer y a las personas venidas de fuera o de color.

De siempre, los apelativos impuestos a los toros son ideados por el ganadero por razones diversas: Los antecedentes sanguíneos de la res, acontecimientos destacados al momento de la corrida, u homenaje a personas diversas. Y por cierto, tratándose de este último caso, siempre se considera un privilegio, una distinción, o un honor, y jamás un insulto.

Por eso creo que la respuesta de la alcaldesa a este hecho responde a ese profundo desconocimiento que de la Fiesta suelen tener sus detractores, la ignorancia no sólo de sus profundidades, sino de las cosas más elementales de ella. Eso sin entrar en la discusión de si “Nigeriano” puede considerarse un insulto racial, o “Feminista” una agresión a las mujeres.

En los casos concretos de los toros lidiados en Gijón, los nombres provienen de sus respectivas ramas maternas, desde el año 1986, hace ya treinta y cinco, de vacas con los nombres de “Feminista” y “Nigeriana”; nada tienen que ver con contextos sociales o políticos, o con las alusiones que pretendió entender la política asturiana.

En fin, que El Bibio, al parecer, se quedará sin su Feria de Begoña el año entrante, porque doña Ana González asegura que los taurinos ya cruzaron “varias rayas” con sus ocurrencias. Como si la Fiesta no tuviera ya suficiente con otras cosas.

Como El Bibio se conoce a la plaza de toros de Gijón, y tan, para algunos, extraño nombre, viene del vecindario donde el coso gijonés se ubica en esa bella ciudad bañada por el Cantábrico. Al éste de Gijón, El Bibio-Parque contiene algunos puntos de referencia importantísimos de la ciudad, como el Parque de Isabel la Católica y el Molinón, el viejo, aunque renovado, estadio de futbol, donde juega el legendario Sporting y de donde salieron figuras de la talla de Enrique Castro, “Quini”, o de David Villa, “El Guaje”. El nombre del barrio deriva de la palabra latina “bivium”, que significa bifurcación o cruce de caminos.

Y en este barrio donde cruzan los caminos de la ciudad se levanta “El Bibio”. No es Asturias una tierra que se distinga por su afición a los toros, pero en Gijón y en esa plaza de nombre singular se mantiene una tradición anual de ya muchos años. Es el reducto asturiano de la Fiesta Brava.

Y Gijón, y su Bibio, están ahora en el ojo de la información taurina del mundo, pues la actual alcaldesa de la ciudad decidió que no volvería a concesionar la plaza para que en ella se efectuaran corridas de toros. “Una ciudad que cree en la igualdad de mujeres y hombres, que cree en la integración, en las puertas abiertas a todo el mundo, no puede permitir este tipo de cosas”, aseguró Ana González tras la polémica suscitada en redes sociales por feministas y animalistas. De hecho, acotó que esta resolución estaba ya tomada y simplemente se adelantó tras los acontecimientos del pasado domingo, donde, dijo, se habían cruzada “varias rayas”.

Las “rayas” de las que habla la política de la Federación Socialista Asturiana y maestra de arte, la desigualdad y la falta simpatía con la integración, son los nombres con los que saltaron al ruedo dos toros de Daniel Ruíz, que pasaportó Morante de la Puebla: “Feminista” y “Nigeriano”. Y es que, al parecer, ella piensa que ambos nombres reflejan un ataque a la mujer y a las personas venidas de fuera o de color.

De siempre, los apelativos impuestos a los toros son ideados por el ganadero por razones diversas: Los antecedentes sanguíneos de la res, acontecimientos destacados al momento de la corrida, u homenaje a personas diversas. Y por cierto, tratándose de este último caso, siempre se considera un privilegio, una distinción, o un honor, y jamás un insulto.

Por eso creo que la respuesta de la alcaldesa a este hecho responde a ese profundo desconocimiento que de la Fiesta suelen tener sus detractores, la ignorancia no sólo de sus profundidades, sino de las cosas más elementales de ella. Eso sin entrar en la discusión de si “Nigeriano” puede considerarse un insulto racial, o “Feminista” una agresión a las mujeres.

En los casos concretos de los toros lidiados en Gijón, los nombres provienen de sus respectivas ramas maternas, desde el año 1986, hace ya treinta y cinco, de vacas con los nombres de “Feminista” y “Nigeriana”; nada tienen que ver con contextos sociales o políticos, o con las alusiones que pretendió entender la política asturiana.

En fin, que El Bibio, al parecer, se quedará sin su Feria de Begoña el año entrante, porque doña Ana González asegura que los taurinos ya cruzaron “varias rayas” con sus ocurrencias. Como si la Fiesta no tuviera ya suficiente con otras cosas.

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